En la segunda hoja el niño continuaba con las quejas, y el dibujo representaba como agarraba uno de los cuchillos de la mesada de la cocina. Efectivamente, tras revisar el cuarto la niñera encontró un pequeño cuchillo de cocina escondido en la mesita de noche.
La última página de una serie de dibujos perturbadores es la más inquietante. En él, el pequeño se dibujó sosteniendo un cuchillo detrás de la espalda de la chica mientras ella dormía. "La niñera me atrapó entrando a la habitación, la próxima vez tengo que ser más silencioso", escribió el niño sobre la imagen.
Los dibujos fueron suficiente para que la niñera llamara a los padres del niño. A pesar de tener sus dudas al principio, no les costó creer que su hijo podría tener intenciones monstruosas con ella. Ese mismo día la abuela del pequeño reemplazó a la niñera, le pagaron la semana completa y se fue sin llamar a la policía.