Por Jorge Zonzini
Por Jorge Zonzini
En un año donde la televisión intentó no perder la gran batalla contra las plataformas internacionales (Netflix/Amazone/Star, etc) los realitys fueron los grandes guerreros encargados de entretener a los televidentes argentinos en la pospandemia y un difícil presente socioeconómico.
Pero sin lugar a dudas los mismos debían para lograr tal fin crear y apostar a personajes controversiales, rupturistas y provocadores. Y es allí cuando se debate sobre los potenciales logros de esos singulares postulantes que ven en estas competencias una enorme oportunidad de emerger de sus vacíos existenciales, crisis crónicas o inclusive coyunturas económicas, o habitacionales de larga data. Los premios anzuelo son el dinero en efectivo, casas, fama y a veces solo visibilidad e ilusión de conseguir trabajo en la televisión para nunca más volver al anonimato.
Los realitys como fenómeno y expectativa de lograr reconocimiento, fama, dinero y prestigio surgieron en nuestro país detrás del Gran Hermano en 2001 y no es una fecha casual ya que durante ese año se nos presentará una de las mayores crisis socioeconómicas de nuestro país.
¿Qué buscan los participantes realmente? ¿Qué intentan las productoras de realitys? y ¿Qué apetecen los televidentes al brindarles rating? son solo algunos de los interrogantes para entender este fenómeno.
Para comprenderlo encontramos en el experimentado manager de medios Jorge Zonzini quien ya en 2004 tuvo entre los finalistas de un Gran Hermano europeo, precisamente en España, a una de sus representadas y para , a posteriori, recorrer con varias de sus figuras famosas los "GH" argentos, los "Bailando por un Sueño", los "Cantando", los "MasterChef" y el "Hotel de los Famosos", entre otros.
Zonzini, sostiene que "los realities son formatos que poseen un mecanismo único de transmutación en cuanto a la búsqueda masiva de sus participantes y el beneficio que realmente obtienen. Ellos ven al concurso como realmente se los vendieron desde las promociones de los canales: es decir, como una tabla de salvación donde pisar y dar el gran salto de calidad para sus vidas acumulando recursos económicos, fama, reconocimiento y prestigio pero sin lugar a dudas olvidan que el gran juego de los medios de comunicación solo se puede jugar partiendo desde la abundancia de preparación, talento y definitivamente ciertas tácticas y estrategias.
En relación a cómo ingresan los postulantes responde que: "en un alto porcentaje, me animaría a decir que el noventa por ciento de los participantes llegan desde la precariedad en su formación tanto educacional como artística, con marcadas carencias afectivas y emocionales y, sobre todo, con grandes complicaciones de tipo familiares, habitacionales y económicas cuestión que los lleva sin escalas a un juego kamikaze contra su propia imagen que se va transformando lentamente y en pocas semanas en un laberinto eterno muy difícil del cual poder salir".
Con respecto a la idealización del concepto "tabla de salvación", Zonzini, en un intento de advertencia a explica que: "es todo lo contrario y para el noventa y cinco por ciento de estos soñadores el reality se transforma en una letal boa constrictora ya que los detecta, los seduce, los toma y los deglute sin dejar siquiera sus huesos. Mientras uno o dos son los elegidos, otros veinte o treinta son deglutidos y lo poco que queda de ellos devueltos en pocas semanas o meses a sus a sus orígenes pero ya sin brillos, cámaras, flashes y lo que es peor sin el nombre reconocido buscado y sus bolsillos bien vacíos. Querer ser y pertenecer en la masividad y no lograrlo es un trago muy amargo muy duro de aceptar".
Para cerrar, el manager, que tuvo gran cantidad de figuras famosas en diferentes formatos de realitys tanto locales como internacionales, fue directa y al hueso teniendo que ver con cual fueron algunos de los pedidos de las productoras sobre los perfiles a postular que le resultaron mas sorprendentes y allí sostuvo: "hubo dos que sin lugar a dudas fueron muy fuertes y tenían que ver con la salud mental como problemática de atracción a plasmar en televisión. Una fue cuando en una reunión de productores uno de ellos me dijo Jorge el reality necesita que coloques al mejor Narcisista Depresivo que puedas encontrar o tengas y la segunda fue que podrían casi asegurar el triunfo de un perfil postulado si podían acceder a las imágenes y o nota de en sus días de internación por un caso de recuperación de adicciones lo que me pareció casi como para mostrar un paralelo entre dos sitios para gente con trastornos. Por un lado una escenografía televisiva que debería ser real y no ficcionada y, por el otro, un hospicio psiquiátrico. Me decían que sería muy bueno para que la gente empatice y quiera mas al participante".
Con relación a cuál fue la respuesta, Zonzini, finalizó contando que fue un rotundo no ya que en materia de imagen para el perfil postulado sólo tendría costos muy altos y cero beneficios y que, además, para la televisión argentina emparentar un formato de entretenimientos con una institución de salud mental sería un viaje del cual, definitivamente, no podrían regresar".