Asimismo, no es solo un fenómeno visualmente inquietante, sino que sus efectos en la salud pueden ser graves. Diversos estudios han demostrado que las partículas contaminantes que acompañan esta precipitación pueden ingresar al torrente sanguíneo, incrementando el riesgo de enfermedades cardíacas, infecciones respiratorias y, en casos extremos, incluso cáncer.
Además, los especialistas advierten sobre el daño a las personas con problemas respiratorios preexistentes. La exposición prolongada a este tipo de contaminación puede provocar daños celulares y agravar enfermedades como el asma o la EPOC.
¿Qué precauciones tomar ante la lluvia negra?
Ante la llegada de este fenómeno, los expertos recomiendan seguir una serie de precauciones para evitar complicaciones de salud. Entre las principales medidas se encuentran:
- Limitar la exposición al humo y a la contaminación del aire.
- Mantener puertas y ventanas cerradas para evitar que las partículas ingresen al hogar.
- Suspender actividades al aire libre y, si es necesario salir, usar mascarillas adecuadas.
- Utilizar aire acondicionado en modo recirculación para mantener el aire interior limpio.
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Nubosidad de lluvia negra.
Lluvia negra en Argentina: ¿mito o realidad?
A pesar del revuelo generado en redes sociales y medios, no todos los informes sobre la lluvia negra son precisos. En el caso de Argentina, el servicio meteorológico brasileño Metsul y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) argentino han desmentido la emisión de alertas específicas por este fenómeno. Aunque el humo de los incendios forestales ha llegado a varias regiones, no se trata de un fenómeno exclusivo ni de alerta en todos los casos.
Este tipo de precipitaciones se ha observado en lugares donde grandes incendios afectan la calidad del aire. Aunque el término “lluvia negra” puede sonar alarmante, la lluvia en sí es normal, simplemente arrastra consigo las partículas contaminantes presentes en el ambiente.