Maradona arribó a Sevilla en septiembre de 1992, cuando se convirtió en jugador del club que en aquel entonces era dirigido por Carlos Bilardo, tras negociaciones turbulentas con el Napoli, que no quería dejarlo ir tan fácilmente. En un principio, Pelusa decidió hospedarse en un hotel debido a que había mucha incertidumbre en torno a su pase. Una vez que todo estuvo definido, Diego se mudó a una zona exclusiva, donde tenía un panorama completo de la ciudad sevillana. Ahora, casi tres décadas después, esa casa se encuentra a la venta.






