LUTO EN EL VATICANO Y LA IGLESIA

Qué pasará con el anillo del papa Francisco y por qué nunca le gustó que lo besaran

Descubrí por qué al papa Francisco nunca le gustó que le besen el anillo, qué mensaje dejó con esa actitud y cuál es la tradición de uno de los elementos más reconocibles del atuendo papal.

Qué pasará con el anillo del papa Francisco y por qué nunca le gustó que lo besaran. (Foto: Gentileza El Español)

Qué pasará con el anillo del papa Francisco y por qué nunca le gustó que lo besaran. (Foto: Gentileza El Español)

Pocos gestos en la historia reciente del Vaticano despertaron tanto debate y curiosidad como el rechazo persistente del papa Francisco a que los fieles besaran el anillo del pescador. Por qué al papa Francisco nunca le gustó que le besen el anillo revela una manera de ejercer el poder completamente distinta a la de sus antecesores. Ese pequeño acto, aparentemente insignificante, sintetiza su manera de ver la Iglesia, la fe y su propio rol como líder espiritual.

La escena se volvió viral en 2019, durante su visita al Santuario de Loreto, en Italia. En el video, que dio la vuelta al mundo, se lo veía retirando la mano con cortesía cada vez que alguien intentaba besarle el anillo. Con cada movimiento evitaba una práctica que lleva siglos de tradición. Para muchos fue desconcertante. Para otros, una bocanada de aire fresco.

Un símbolo de poder que Francisco nunca quiso encarnar

Desde el inicio de su pontificado en 2013, Francisco dejó en claro que no seguiría el estilo imperial de otros papas. Renunció al trono dorado, eligió hospedarse en una residencia sencilla en vez del Palacio Apostólico y se movía en autos modestos. No fue una pose: era parte de una convicción profunda.

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El anillo del pescador, símbolo del poder pontificio desde el siglo XIII, representa la autoridad del Papa como sucesor de San Pedro. Tradicionalmente, los fieles lo besan en señal de reverencia y obediencia. Pero para Jorge Mario Bergoglio, ese gesto pertenecía a un modelo de Iglesia que él consideraba distante, vertical y más preocupado por la apariencia que por el servicio.

"Prefiere un apretón de manos, una conversación real"

Así lo explicó Valentina Alazraki, periodista mexicana especializada en Vaticano. Cubrió de cerca todo el pontificado de Francisco y fue testigo de su estilo sencillo. Según ella, el Papa consideraba el beso al anillo como un gesto cargado de simbolismo, pero alejado de la verdadera conexión entre el líder religioso y el pueblo. “Él valora el contacto humano directo, sin filtros, sin liturgias excesivas”, afirmaba.

Durante sus encuentros públicos, el Papa siempre optó por saludar con abrazos, con palabras cercanas, muchas veces incluso con bromas. Sus actos no eran improvisados ni meros gestos espontáneos: eran parte de un lenguaje visual muy pensado que buscaba construir otra narrativa sobre el liderazgo dentro de la Iglesia católica.

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(Foto: Gentileza Reuters)

(Foto: Gentileza Reuters)

El día que todo cobró otro sentido

Con la muerte del papa Francisco el 21 de abril de 2025, muchos comenzaron a reinterpretar sus gestos. El video de Loreto volvió a circular. Ya no solo como una curiosidad o anécdota, sino como una de las imágenes más fieles de su legado. Lo que antes se discutía como un capricho personal, hoy se lee como una declaración profunda.

Ese gesto —una mano retirada con amabilidad— se convirtió en el resumen visual de su papado: una espiritualidad sin pompa, una fe sin estridencias, un liderazgo basado en la humildad.

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(Foto: Reuters)

(Foto: Reuters)

Por qué será destruido el anillo del papa Francisco

Tal como lo indica la tradición, el anillo del papa Francisco será destruido o desfigurado dentro de los muros del Vaticano tras su reciente muerte, a los 88 años.

El anillo del Pescador servía tradicionalmente como sello oficial para las cartas y documentos oficiales conocidos como breves papales. Para evitar que se falsificaran cartas o decretos póstumos, se rompía con un martillo tras su muerte. Desde 1521 hasta 2013, esto es precisamente lo que ocurrió, explicó Christopher Lamb, corresponsal de CNN en el Vaticano.