Stephen Ringo decidió darle una vuelta a la tragedia. El hombre de Estados Unidos se volvió obeso durante su matrimonio, llegó a pesar 186 kilos. Su alimentación era más que nada comida chatarra, solía almorzar dos Big Mac, 20 nuggets, dos paquetes de papas fritas y dos vasos grandes de gaseosa. Por la noche, comenta, cenaba pizza.





