Se destino fue Port Klang, donde personal portuario lo encontró extremadamente débil. Luego de unos minutos fue trasladado hasta un hospital, bajo sospecha que era víctima de una banda de tráfico de personas.
La policía debió utilizar un traductor para entender el relato del niño, quien indicó que se quedó dormido luego de haberse escondido en el contenedor.
Asimismo, aseguró que gritó varias horas cuando estaba dentro del barco, pero evidentemente no fue escuchado por las personas que eran parte de la tripulación.
La embarcación realizó dos escalas antes de llegar hasta Malasia, pero en esas instancias tampoco se pudieron percatar de la presencia del pequeño.
Por lo pronto, Fahim pudo ser estabilizado y se encuentra a la espera de ser llevado hasta su país de origen. Se estima que habría bajado cerca de cinco kilos en todo este tiempo.