Y esta conducta la trasladó a una situación de la que después no tuvo retorno. Es que cuando estaba trasladando las cenizas de una urna a otra, un pequeño polvo de sus cenizas quedó en sus manos y ella no quiso lavarse ni sacudirse porque entendía que lo estaba desechando.
Desde ese momento empezó a comerse los restos de la cremación: “No quería borrarlo, ese es mi marido, así que me lamí los dedos y aquí estoy hoy, casi dos meses después, y no puedo parar, me estoy comiendo a mi marido”, dijo la mujer, angustiada.
Tras incorporar los restos de su marido a su rutina alimenticia, Casie declaró que lleva bajados 19 kilos. “He perdido 42 libras desde que falleció mi esposo, básicamente lo único que estoy comiendo son sus cenizas”, narró la protagonista.
Por otra parte, la estadounidense come las cenizas de su marido entre 5 y 6 veces por día, lo que ha generado que se esté terminando todo el polvo de la urna. En este contexto, Casie fue tajante y reveló: “Tengo que dejar de comérmelo, lo he perdido una vez, esta vez será mi culpa que lo pierda de nuevo”.