Salvador estaba feliz. Después de un año de virtualidad, podría volver al colegio con sus amigos, recuperar algo de la normalidad que la pandemia le robó a zarpazos. Sin embargo, Salvador sólo pudo disfrutar de un día de presencialidad. La institución educativa a la que asiste en Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires, le negó la asistencia por ser un nene trasplantado, y por tal condición, ser de riesgo.











