Al momento del siniestro, los vecinos llamaron al 911, pero la situación ya era crítica. “Llamamos y teníamos el fuego encima”, relató.
Las consecuencias materiales fueron severas: vidrios rotos, ventanas y puertas de madera destruidas por la onda expansiva. “Para que rompa una ventana de madera, una puerta de madera… es impresionante”, describió mientras mostraba el interior de su casa, cubierta de hollín y restos de escombros.
Además del daño material, la familia quedó prácticamente imposibilitada de abandonar la vivienda. “No podemos cerrar las puertas ni las ventanas. No pudimos dormir y teníamos que ir a trabajar porque vivimos el día a día”, explicó.
El reclamo apunta a la presunta falta de asistencia oficial tras el incendio. “Nadie vino. Nadie se hizo cargo. Nadie nos dijo ‘nosotros nos hacemos cargo del relevamiento’”, sostuvo. Según relató, la única respuesta que recibieron fue una recomendación informal: “Te dicen que saques fotos y llames a un abogado”.
Ante la consulta de si podían afrontar ese gasto, fue contundente: “Vivimos el día a día, ¿cómo vamos a pagar un abogado?”.
Mascotas perdidas y una familia en shock
El impacto emocional también fue profundo. “Perdimos mascotas. Los gatos no están. Son parte de la familia”, dijo con la voz quebrada. Su hija, al despertar, salió a buscarlos sin éxito.
“Gracias a Dios estamos bien, pero esto no podía haber pasado”, remarcó el vecino, quien también agradeció la presencia del móvil de A24: “Gracias a ustedes por venir, porque si no, no aparecía nadie”.
De hecho, según contó, recién con la llegada de los medios se hizo presente una cuadrilla de limpieza en la zona.
Otro punto alarmante del testimonio fue la ausencia total de personal en la fábrica durante la noche. “No había sereno, no había vigilador, no había nadie. Los bomberos nos dijeron lo mismo”, afirmó.