Incendios en Chubut: pese a las lluvias de las últimas horas, permanece la alerta máxima
La situación continúa siendo crítica y el fuego mantiene un avance sostenido sobre el bosque nativo. La crisis ambiental en la cordillera de Chubut sigue sin dar tregua.
Un helicóptero hidrante sobrevuela la localidad de El Hoyo (Foto: REUTERS)
La crisis ambiental en la cordillera de Chubut sigue sin dar tregua. Aunque las lluvias registradas en las últimas horas llevaron un alivio momentáneo a los brigadistas que combaten los incendios forestales, la situación continúa siendo crítica y el fuego mantiene un avance sostenido sobre el bosque nativo.
Desde la madrugada de este jueves se registraron precipitaciones débiles pero constantes en algunos de los puntos más afectados, entre ellos las inmediaciones del Parque Nacional Los Alerces, uno de los focos de mayor preocupación. Según informaron las autoridades, el agua permitió reducir la temperatura del suelo y facilitar el trabajo en los llamados “puntos calientes”, aunque no fue suficiente para extinguir los focos principales.
El pronóstico del Servicio Meteorológico abre una ventana de esperanza: se esperan lluvias durante todo el fin de semana en la región cordillerana. Sin embargo, especialistas advierten que para frenar un incendio de esta magnitud se necesitan precipitaciones más intensas y prolongadas, ya que la sequía acumulada en el suelo es considerada la más severa de las últimas décadas.
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Brigadistas exhaustos y refuerzos de todo el país
La situación operativa es extrema. Desde la Federación Chubutense de Bomberos reconocieron que el personal está al límite: hay brigadistas que llevan más de 20 días de trabajo ininterrumpido en condiciones adversas.
Para reforzar el combate, llegaron a la zona de Esquel contingentes de brigadistas y bomberos voluntarios de distintas provincias, entre ellas San Luis, Tucumán y Salta, además de efectivos de diversos cuarteles de Chubut, con el objetivo de relevar a quienes permanecen en la primera línea del fuego.
Pese al despliegue, las llamas continúan avanzando, impulsadas por ráfagas de viento que en los últimos días superaron los 50 km/h, complicando aún más las tareas de control.
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El humo de fondo, una postal que lamentablemente se volvió habitual en la Patagonia.
Zonas en alerta máxima y evacuaciones preventivas
La mayor preocupación se concentra actualmente en las áreas cercanas a Cholila y Trevelin, donde rige una alerta máxima. En Cholila, el Concejo Deliberante ratificó el estado de catástrofe y emergencia ígnea, mientras que en Villa Lago Rivadavia se realizaron evacuaciones preventivas ante la proximidad del fuego.
En algunos frentes, las llamas alcanzaron más de 50 metros de altura, generando escenas de alto riesgo para pobladores y brigadistas.
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Un grupo de combatientes contra el fuego: hay más de 500 personas que luchan contra las llamas.
Reclamo político y avance judicial
En paralelo al combate en el terreno, crece la presión política. El bloque de gobernadores patagónicos reclamó que el Congreso Nacional trate con carácter urgente la ley de emergencia ígnea. El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, junto a sus pares del sur del país, pidió al Gobierno Nacional que el proyecto sea incluido en las sesiones extraordinarias.
Los mandatarios advierten que la magnitud del desastre, que ya afecta a unas 230.000 hectáreas en toda la región patagónica, requiere herramientas excepcionales y fondos específicos que hoy no están disponibles.
Al mismo tiempo, en Chubut avanza una investigación judicial para determinar posibles responsabilidades en el manejo inicial del incendio. La causa está a cargo del fiscal federal Santiago Roldán, quien analiza si existieron negligencias de funcionarios en las primeras horas del siniestro.
Mientras tanto, el fuego sigue activo y la región permanece en vilo, a la espera de que las lluvias pronosticadas logren cambiar el rumbo de una emergencia ambiental sin precedentes.