Qué pasó. Corría 1971 y Miguel Arroyo, oriundo de Buenos Aires, estaba trabajando en Córdoba como albañil hasta que, se desconoce la causa de la detención, el juez federal subrogante de Bell Ville, Eudoro Vázquez Cuesta, lo detuvo por lesiones leves (excarcelable) y ordenó su procesamiento y encierro en el hospital psiquiátrico Emilio Vidal Abal, de Oliva. Arroyo permanece allí desde entonces.










