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Perros detectores de COVID-19: un "amigo fiel" que podría cambiar el rumbo de la pandemia

Perros detectores de COVID-19: un
La UBA se prepara para comenzar con el proyecto que busca determinar si los perros pueden detectar al COVID-19 (Fuente: Télam)

Los perros acompañan a miles de argentinos. Desde la detección de explosivos o narcóticos, pasando por la identificación de enfermedades, desplegando labores rurales o bien para complementar la cotidianidad de sus amos, los canes son unos de los mejores aliados del ser humano.

Ahora, cuando ellos se encuentran prácticamente exentos de padecer COVID-19 volverán a ponerse a disposición de sus compañeros de dos patas, y para poder realizarlo, en la primera fase, se seleccionarán 10 perros que serán entrenados en la detección de coronavius.

La duda sobre la capacidad canina de detectar al nuevo coronavirus surgió en la universidad francesa de d'Alfort (École nationale vétérinaire d'Alfort), donde nació la veterinaria como disciplina, ya que, al igual que ocurre con patologías crónicas (como la diabetes) y con dolencias graves (como el cáncer), la nariz perruna podría ser un método eficaz para un diagnóstico rápido.

La inquietud se convirtió en un proyecto científico que se expandió a otras naciones, una de ellas la Argentina. Ahora, la responsable de despejar la duda es la Facultad de Veterinaria de la UBA, que desde hace unos 17 años dicta la carrera de Adiestramiento Canino, mediante un proyecto que comenzará esta semana con la selección de los primeros 10 perros.

De la teoría a la práctica

"La duda que surge en Francia es, sabiendo que los perros son capaces de trabajar con su olfato en la detección de explosivos, la búsqueda de personas y enfermedades, si pueden detectar sustancias odorantes que determinan si una persona cursa la enfermedad", señaló a A24.com la secretaria de Extensión de la Facultad de Ciencias Veterinarias, Esp. Paula Carancci.

Esta iniciativa ya mostró sus primeros resultados positivos en Francia, sin embargo para que la presunción se convierta en certeza es necesario ampliar el análisis y contraponer datos.

"Hay una evidencia muy alta de que hay un olor particular, pero vamos a comprobarlo. En Francia concluyeron que hay una alta evidencia que el olor del sudor axilar es diferente, aunque aún no se pudo aislar la sustancia odorífera", destacó Carancci.

La elección de que sean muestras de sudor axilar, que serán tomadas en hospitales en gasas que permanecerán unos 20 minutos en las axilas de los pacientes confirmados, se basa en la prácticamente nula presencia viral que existe en estas secreciones.

De todos modos, estas serán dispuestas bajo estrictas medidas de bioseguridad para disminuir al mínimo la chance de carga viral, tras su traslado a hacia la Facultad de Veterinaria, lugar donde se realizará el entrenamiento, permanecerán cerradas por 24 horas para inactivar alguna probable presencia del SARS-CoV-2.

Los perros
Los perros "olfatearán" las muestras sin entrar en contacto directo con ellas para preservar la salud tanto del animal como de sus guías (Fuente: Télam)

"Tanto el perro como el guía no estarán en contacto con la muestra. No se bajan los niveles de bioseguridad porque hay que preservar la salud del animal, el entrenador y el equipo de trabajo", recalcó la secretaria de Extensión de la Facultad de Ciencias Veterinarias.

Cómo se los entrenará

Mientras la Argentina evalúa cuándo será el pico de contagios, tanto canes como guías ya se aprestan para comenzar a entrenar las narices que podrían realizar un cambio en el rumbo de la pandemia.

"Hoy en día el mayor desafío son los asintomáticos y tenemos que comprobar si son capaces de detectarlos, hasta que haya una vacuna vamos a vivir en una nueva normalidad y los perros podrán ser una herramienta más, que no reemplaza a las otras, para identificarlos", dijo Carancci.

Lejos del imaginario colectivo, los canes aprenden estos nuevos olores mediante juegos. "El comportamiento que diferencia a los perros de los lobos es que juegan toda la vida. Los lobos al año ya no juegan, pero el perro es un chiquilín eterno", explicó Zapata.

Según el especialista, los adiestradores se basan en esta característica para entrenar sus narices. "El perro, en su infantilismo, es muy fanático de elementos para jugar, esa es una neotenia (nuevo comportamiento) y se seleccionan a los animales que más les gusta jugar y que están más motivados para eso", dijo el adiestrador.

Cualquiera que haya tenido la oportunidad de jugar con un can encuentra que las pelotas son los juguete predilectos, es por eso que ese objeto se convierte en la herramienta más elegida a la hora de entrenarlos.

Entrenar una nariz "virgen" puede llevar entre 4 y 6 meses, en los cuales las pelotas serán impregnadas con los aromas que luego buscarán. En un primer momento es solamente el juego sencillo, luego se le suman complicaciones y obstáculos. Entonces, cuando un perro busque un olor específico, ya sean narcóticos, explosivos o dolencias, es su juguete el elemento al cual apunta.

"La idea es que es que el perro busca su elemento de juego, no un olor. Luego aparecen las recompensas. En este caso vamos a entrenar perros que ya saben buscar, conocen el método y saben que los estamos llevando al parque de diversiones", resaltó Zapata.

El especialista explicó que los perros que se utilizarán serán los que detectan explosivos y no narcóticos para que no exista confusión si uno de los pacientes es, además, un consumidor.

Los plazos establecidos en este proyecto son de entre 6 y 8 semanas, para luego comenzar con la segunda fase. "Si encuentro al individuo con la motivación necesaria, acortamos muchas cosas. Más allá de la motivación, también hay líneas genéticas y hay dos razas que tienen ventaja: el Pastor Belga Malinois y el Pastor Alemán de 'línea útil'", señaló el especialista.

Según las conclusiones a las que llegaron los investigadores franceses en la primera fase del estudio, existe entre un 86 y un 100% de capacidad de detección. "Hubo dos perros machos que marcaron falsos positivos al marcar a dos mujeres sanas que estaban ovulando, y también 3 perras no se equivocaron nunca. En la segunda fase se le sumarán complejidades, pero en esa fase es la que se encuentra Francia", dijo el adiestrador.

"Tiene que estar la mejor cantidad de gente posible, la idea es que cada perro esté con su adiestrador, más un ayudante, en lugares muy amplios e higiénicos, con descansos al aire libre y en entornos favorables para los animales para que no atente contra lo que estamos buscando", resaltó Carancci, al tiempo que aseguró que el resto de los actores involucrados realizará tareas remotas o asincrónicas para evitar contagios.

De todos modos, según explicó a A24.com la Dra. Guadalupe Álvarez, del área de Especialidad en Bienestar Animal, habrá un veterinario responsable, se realizarán certificaciones y auditorias. "No vamos a intervenir en los entrenamientos, pero si seguiremos las evoluciones, los resultados diarios y realizaremos registros", dijo la especialista.

"Estimamos que serán sesiones de entre 4 y 5 horas con momentos de descanso dependiendo de cada animal. Quienes más conocen a sus perros son los adiestradores y ellos saben cuándo están cansados, o si se siente mal, o si están temerosos. De todos modos, si hay elementos para sacar del ensayo a un perro, ya sea por algún tiempo o definitivamente, también se evaluará mediante determinados comportamientos", dijo Álvarez.

Del entrenamiento al trabajo

El objetivo final de este proyecto será su aplicación en la vida diaria, sin embargo el método por el cual se pondrá en marcha aún se encuentra en planificación, ya que no solo se busca que los animales no se enfrenten al COVID, sino por la posible "incomodidad" de los seres humanos.

"Hay que encontrar la manera que no sea un acoso del perro sobre la persona, que haya respeto al llevarlo a la práctica", explicó Carancci y destacó que, luego de determinar el modo, se convertirán en "una herramienta de detección rápida, masiva, confiable y económica, ya que pueden analizar entre 100 y 200 personas en una hora".

Cuando un can detecta que una muestra es positiva a COVID-19 lo informa a su guía sentándose y mostrando, con su rostro, la muestra afectada. La UBA buscará replicar esta actitud que ya se evidenció en Francia en suelo nacional (Fuente: Télam)
Cuando un can detecta que una muestra es positiva a COVID-19 lo informa a su guía sentándose y mostrando, con su rostro, la muestra afectada. La UBA buscará replicar esta actitud que ya se evidenció en Francia en suelo nacional (Fuente: Télam)

En ese sentido, Álvarez explicó que en las siguientes fases se analizarán los métodos de análisis en el campo. "Esto no es solamente vinculado al temor que pueden tener algunas personas, sino también a perfumes y evitar un montón de temas tales como ubicar al perro, que no se contagiaría, como un vehículo de transmisión, por eso el plan sería evitar el contacto directo con las personas", aseguró.

Asimismo, la especialista en bienestar animal advirtió que cuando se realice la fase final se evaluará realizar muestreos seriados tanto para los perros como para los guías: "Se realizarán protocolos, aunque lo más importante es la prevención".

Por su parte, Zapata resaltó que esperan llegar a la fase final hacia fines de año, aunque aclaró que deberá diseñarse con cautela. "Con este proyecto vamos a ir sumando valor y habrá muchísimas cosas en estudio, como la combinación entre la medicina y la veterinaria, vinculo que será muy valioso para la Argentina", afirmó.

La importancia del bienestar

El entrenamiento, además de basarse en el juego y en la diversión de los canes, tendrá bajo la lupa su bienestar ya que se enfrentarán a un patógeno que, pese a no afectarlos, podrá usarlos en su capacidad de contagio.

Es por ese motivo que, según explicaron, se decidió sumar al área del que es parte Álvarez. "El bienestar animal se instaló en todos los ámbitos y existe una enorme difusión de este tema, pero siempre tiene que estar presente cuando se trabaja con animales para una investigación clínica o un trabajo", señaló.

"Nosotros tenemos un sistema en la Facultad que analiza los proyectos desde un marco ético para que se convaliden que las pautas son correctas", destacó Carancci, mientras que Álvarez agregó: "Yo confío plenamente en que el adiestrador detecta cuando el perro está cansado, pero eso no exime de que Bienestar Animal plantee acciones o metodologías concretas, las cuales deben estar certificadas".

Para finalizar, señaló que dentro de estos protocolos se buscará la menor exposición de animales y humanos al virus responsable del COVID-19. "Sabemos que el virus de Wuhan ya mutó y se convirtió en pandemia, por eso que no queremos cometer errores y estamos trabajando para que salga de la mejor manera posible", concluyó Álvarez.

por Romina Cansler
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