La gravedad de la enfermedad se clasificó en cuatro tipos clínicos (asintomática, leve, moderada y grave), según el Ministerio de Salud de Argentina y la guía provisional de la OMS. Los 29 pacientes asintomáticos permanecieron asintomáticos durante el curso de la infección. Fueron ingresados después de que se confirmara la infección por SARS-CoV-2 mediante PCR. Los pacientes leves fueron 102 y no presentaron evidencia de neumonía viral o hipoxia. Los síntomas no fueron específicos e incluyeron fiebre, fatiga, dolor de cabeza, mialgia , tos, dolor abdominal y diarrea.
En tanto, los pacientes moderados, que fueron 43, presentaron síntomas y signos de neumonía no grave (tos o respiración rápida y / o retracción torácica), e incluyeron pacientes con comorbilidades como enfermedad cardíaca o respiratoria, inmunodeficiencia y prematuridad.
Aunque los niños infectados por el SARS-CoV-2 tienen menos probabilidades de desarrollar una enfermedad grave en comparación con los adultos, aún corren el riesgo de desarrollar una serie de complicaciones. De hecho, el espectro clínico del COVID-19 pediátrico incluye tanto a pacientes asintomáticos como a pacientes con enfermedad leve, moderada, grave y crítica
Para tratar de comprender por qué algunas y algunos niños enferman graves y otros no, uno de los aspectos que estudiaron fue "la expresión de los receptores inhibitorios de los neutrófilos, que sirven para regular la función de cualquier tipo de células del sistema inmune".
Lo que observaron fue que aquellos niños con Covid-19 leve presentaban neutrófilos caracterizados por una expresión reducida de moléculas de adhesión involucradas en la migración de neutrófilos junto con una expresión aumentada tanto de los marcadores inflamatorios CD64, HLA-DR y PECAM-1 como de los receptores inhibidores asociados a leucocitos. receptor tipo inmunoglobulina 1 (LAIR-1) y ligando de muerte programada 1 (PD-L1)
Además, encontraron que los niños sintomáticos y asintomáticos con COVID-19 pueden diferenciarse en función de la expresión de neutrófilos de CD64 y los niveles plasmáticos de anticuerpos IgG contra la proteína de pico de SARS-CoV-2.
“Todavía no entendemos las razones por las que los niños logran enfrentar el desafío de la infección por SARS-CoV-2 de manera tan eficiente”, añadieron los investigadores.
El grupo de investigación se encuentra actualmente finalizando un estudio sobre la respuesta inmune de la población infantil, fundamentalmente la respuesta linfocitos T y B, lo que constituirá un aporte muy valioso ya que no se ha estudiado previamente en esta población.
Además, el grupo se propone investigar las secuelas que pueden haber quedado en niñas, niños y adolescentes que tuvieron coronavirus (long covid).
Del estudio participaron Vanesa Seery, Inés Sananez, Constanza Russo, María Pía Holgado y Jorge Geffner, del INBIRS; y personal médico de ocho hospitales porteños y del Conurbano: el de Niños Pedro Elizalde, el Posadas, el Thompson (de San Martín), el HIGA Eva Perón (de San Martin), el Hospital Austral, el Naval Pedro Mallo, el Fernández y la Clínica del Niño de Quilmes.