De allí, entró a otra vivienda ubicada en el lote 159 del mismo barrio, propiedad de un empleado de una empresa de gas. Según voceros policiales, en esa casa amenazó con un destornillador a la empleada doméstica, la llevó de rehén hasta la habitación donde estaba su empleador, los ató con cordones y se llevó unos 7.000 pesos en efectivo.
El delincuente volvió a escapar a nado por los lagos minutos antes de las 9 y una vez que las víctimas dieron aviso a la seguridad privada del country y a la Policía de Tigre, se inició un amplio operativo rastrillaje para localizarlo.
Los videos de las cámaras de seguridad de las propiedades asaltadas y también los de las cámaras del centro de monitoreo de seguridad de Nordelta, fueron clave para reconstruir los movimientos del delincuente, que en varios momentos de su estadía en el country, se fue cambiando de ropa.
"Apenas ingresó, quedó grabado cómo se cambiaba la ropa que tenía empapada. Después se fue cambiando varias veces de ropa para intentar despistar", contó uno de los investigadores.