La semana pasada, un sismo de 4,2 grados en la escala de Richter sacudió a Uruguay. El epicentro se registró en Costa de Oro, en el departamento de Canelones, pero llegó a sentirse en Montevideo, la capital.
La semana pasada, un sismo de 4,2 grados en la escala de Richter sacudió a Uruguay. El epicentro se registró en Costa de Oro, en el departamento de Canelones, pero llegó a sentirse en Montevideo, la capital.
Como sucedió en un lugar rural, no hubo víctimas. Pero ahora, las autoridades del observatorio geofísico del país vecino advierten que en las próximas dos décadas pueden repetirse estos fenómenos, incluso en áreas urbanas.
El peligro mayor es que las construcciones de la capital, en donde vive la mitad del país, no están hechas con estructuras antisísmicas.
¿Algo así podría darse también de este lado del Río dela Plata, en la ciudad de Buenos Aires o el conurbano?
Desde Montevideo se informó que el miércoles pasado a las 5.43, hubo un temblor de 4,2 de magnitud en la escala de Richter. Hasta 5, es el límite para los considerados "menores" o de "bajo poder" en cuanto al daño que pueden provocar.
Además,el Observatorio Geofísico de Uruguay ubicó al epicentro en el mar, a la altura del balneario Neptunia (a 30 kilómetros de Montevideo hacia Punta del Este).
Por lo que los montevideano solo se llevaron un susto. Especialmente los que viven en las torres o edificios más altos. Nada más.
Sin embargo, como pasa con cualquier temblor, la pregunta siempre causa inquietud al hacerla: ¿puede volver a repetirse? ¿Puede ser más fuerte?
Y como consecuencia de esos interrogantes está la necesidad de saber si una capital como Montevideo estaría preparada para resistir un movimiento telúrico de mayor intensidad - como los que ocurren en Chile o Perú, por ejemplo.
Pero para eso es importante conocer en dónde estamos parados, en el sentido más literal de la expresión.
La enorme mayoría de nuestra región está asentada sobre la placa geológica llamada "Sudamericana". Si bien todas las placas están en movimiento y tensión constante en todo el mundo, la "Sudamericana" es de las más estables en el planeta. No está exento de estos choques entre bloques que producen los terremotos, pero se la considera como "estable", con bajas probabilidades de eventos graves.
Los temblores más graves en la región, como en Perú o Chile, como dijimos, obedece a que en el oeste del continente, está en contacto con la placa de Nazca, esa sí mucho más activa y por eso, los terremotos o tsunamis.
Pero ahora, las autoridades en sismológicas uruguayas han analizado que se incrementan las posibilidades de terremotos en las próximas dos décadas, algo realmente preocupante.
El anterior sismo fue en 1888. Es decir, hubo que esperar 135 años para hablar nuevamente de un sismo en Uruguay. Al menos, que preocupe a los habitantes. Pero como fue en el mar, no pasó absolutamente nada.
El tema que preocupa es que justamente por ello, en Montevideo ninguna construcción es antisísmica entonces, estas advertencias para las próximas dos décadas son preocupantes. Si las construcciones no son antisísmicas un movimiento telúrico con epicentro en la capital o alrededores, ¿qué daños provocaría?
De nuevo, una cuestión estadística hace pensar que cuanto más tiempo pasa, las chances de producirse un terremoto aumentan, pero nada asegura que vaya a ser de gran magnitud, por lo que realizar estructuras antisísmicas supone un gasto adicional que no se justifica. Las chances de que ese fenómeno ocurra son bajas, aunque sí, pueden ocurrir.
Que encima, el terremoto tenga más de 6 grados en la escala de Richter, ya implica daños para las estructuras, es aún más complejo.
Una cosa es igualmente cierta. Por ese análisis es que las estructuras en Uruguay no prevén tener que lidiar y soportar un terremoto.
Algo muy similar se puede decir de Buenos Aires, una zona que también es considerada de bajísima probabilidad de tener eventos significativos en movimientos de la tierra.
En rigor, los porteños registran en su memoria algunos episodios molestos, especialmente de madrugada. Cuando terremotos en Chile
En San Juan , por ejemplo en 1944, las construcciones no eran antisísmicas y causaron un enorme dalo y muertes. La ciudad se reconstruyó con las nuevas normas contra esos fenómenos. O en 1977, cuando otro terremoto en San Juan hizo que varios porteños salieran a la calle en pijama o camisón ante los temblores.
Otro hecho cercano ocurrió en Estaban Echeverría en 2018, pero fue un sismo considerado débil que no provocó daños materiales y menos en las personas
Tal vez la estimación en el Uruguay sea exagerada. Pero siempre conviene estar atentos.