Franco Colapinto vuelve a una pista de Fórmula 1 con un panorama de mayor tranquilidad como nunca tuvo en las primeras carreras. Ya quedó confirmado para toda la temporada.
El piloto argentino corre en uno de los circuitos más clásicos de la Fórmula 1. Con la recta y curva de "eau rouge" que se toma a máxima velocidad. Pero para la clasificación "sprint" hay amenazas de un desafío extra para el argentino de Alpine.
Franco Colapinto vuelve a una pista de Fórmula 1 con un panorama de mayor tranquilidad como nunca tuvo en las primeras carreras. Ya quedó confirmado para toda la temporada.
Atrás quedó el fantasma-y los nervios- de tener que demostrar todo en cinco carreras y enterarse, casi a diario, de los aspirantes que buscaban quedarse con su lugar en Alpine. Esa confirmación despeja la mente y lo ayuda a concentrarse en lo que mejor sabe hacer: correr.
El próximo Gran Premio, que arranca mañana, es uno de los más tradicionales y populares de la Fórmula 1. Spa-Francorchamps tiene una larguísima recta que incluye una chicana que se toma a fondo, y su famosa curva Eau Rouge, que fascina a los pilotos y deslumbra a los espectadores.
Este año, para Franco -que ya corrió allí en categorías menores- se suma el condimento de la clasificación sprint del viernes, que ordenará la grilla para la carrera corta del sábado, previa al Gran Premio del domingo. Y, por si algo más hiciera falta, Bélgica le plantea a Franco un nuevo desafío: está previsto que llueva justo durante la qualy del viernes.
La lluvia representa un desafío en sí mismo por la falta de experiencia de Franco con piso mojado en Fórmula 1.
Spa-Francorchamps está enclavado en medio de un bosque. Tiene más de 7.000 metros -vueltas largas-y combina altísimas velocidades con curvas técnicas y exigentes. Si llueve, el panorama se complica aún más para los pilotos.
Justamente, al haber formato sprint, solo habrá una práctica este viernes a las 7:30, y luego, a las 11:30, llegará la clasificación para la carrera corta del sábado. Allí aparece una de las claves para las chances de Colapinto este fin de semana.
Se espera lluvia para mañana, y el momento más crítico del clima -según los pronósticos- coincidiría con la qualy de la sprint. Ese es el desafío particular que enfrenta Franco.
Su última experiencia bajo lluvia fue muy negativa: en Brasil 2024, cuando todavía corría para Williams, chocó el auto en las prácticas y luego lo destrozó en una mala maniobra durante la carrera. Fue, tal vez, su peor actuación de la temporada pasada. El coche quedó muy dañado tras su abandono forzado en el circuito de San Pablo.
Por más horas que se acumulen en el simulador, conducir bajo lluvia requiere un plus que no todos los pilotos alcanzan. Franco enfrenta un doble desafío en su aprendizaje: participar por primera vez en el año en una carrera sprint -la anterior la ganó Hamilton con Ferrari- y, al mismo tiempo, mejorar su desempeño sobre mojado.
Por eso, la confirmación de su continuidad por el resto de la temporada fue la mejor noticia que pudo recibir durante el receso. Se terminó la urgencia de tener que rendir en cada salida a pista.
Como corre con el peor auto del año, la estrategia parece clara: aprovechar las prácticas para adaptarse a un coche limitado y ganar experiencia. Luego, en la clasificación para la carrera sprint, mantenerse sereno. Alpine parte como candidato natural a los últimos puestos, pero sin errores, una buena vuelta ya representa un gran paso adelante para Colapinto.
Lo importante pasa el domingo. Colapinto ha demostrado tener un manejo preciso del timing de carreras largas, que se extienden por casi dos horas. Sabe cuándo atacar, cuándo administrar y, sobre todo, se destaca en la lectura estratégica de cada competencia.
La realidad es que hoy Alpine es el peor equipo de la parrilla. Por lo tanto, los puestos 19 y 20 parecen estar “reservados” para los autos franceses. Pero con prolijidad y foco, todo está dado para que Franco empiece a crecer. Incluso aunque llueva en la sprint del sábado.