Sin embargo, el camionero aseguró que otro colega suyo habría presenciado el derrape directamente, y que eso podría aportar una visión más precisa de lo sucedido: “Él lo vio todo, desde que comenzó el descontrol del coche. Deberían escucharlo”.
Lo que sí se mantiene como dato confirmado es que los hermanos se dirigían a Santander para tomar un ferry rumbo a Inglaterra. Diogo Jota había sido operado de los pulmones y, por prescripción médica, tenía prohibido volar. Este detalle echó por tierra las especulaciones sobre un viaje recreativo o una maniobra imprudente.
El accidente ocurrió a las 00:40 hora local y, según los informes iniciales, el Lamborghini ardió en llamas tras el impacto. La identificación de los cuerpos fue compleja debido al fuego, pero se logró gracias a pertenencias personales y al aporte de los familiares, quienes colaboraron en todo momento con las autoridades.
Mientras la familia de Jota y Silva espera el informe definitivo, las nuevas declaraciones del testigo reabren el debate sobre lo ocurrido. En un contexto de dolor profundo, cada testimonio cuenta. Y este en particular deja abierta la posibilidad de que la tragedia haya sido provocada por un factor externo, más que por una imprudencia al volante.
La investigación continúa abierta, y el entorno del fútbol europeo sigue rindiendo homenajes a uno de los delanteros más queridos del Liverpool y de la selección portuguesa. Pero más allá del impacto deportivo, lo que queda ahora es el reclamo de la familia por verdad y justicia.