El escenario no es el que imaginaba el delantero. A los 41 años, Rodríguez tenía el deseo de retirarse en Colón, el club donde dejó una huella imborrable en su primer ciclo, coronado con el histórico título. Sin embargo, su regreso no estuvo a la altura de aquella etapa dorada: en esta segunda etapa disputó ocho partidos, fue titular en cinco, aportó dos asistencias y no convirtió goles, números que reflejan una versión desmejorada y lejos de su mejor nivel.
La falta de consideración por parte de Medrán termina de cerrar el círculo. Sin lugar en el plantel y con la licencia extendida de manera unilateral, el Pulga deberá evaluar los próximos pasos de su carrera. En su poder ya cuenta con una oferta del fútbol boliviano y, en caso de lograr la libertad de acción, su nombre seguramente despertará interés en otros destinos.
Mientras tanto, en Santa Fe el clima es de final de ciclo. No hubo despedida formal ni anuncio oficial, pero los hechos hablan por sí solos. La historia entre Colón y uno de los ídolos más importantes de su historia entra en una zona de definiciones, marcada por silencios, decisiones administrativas y un desenlace que parece cada vez más cercano.