Ese episodio, ocurrido tras un Superclásico en la Bombonera, marcó un antes y un después en su etapa en el club. Romero no esquivó el tema y volvió a expresar su arrepentimiento. “Me arrepentí de lo que pasó en el mismo momento. Por eso automáticamente salí a aclarar la situación”, recordó, consciente de que aquel cruce con un simpatizante terminó de sellar su destino en la institución.
Con la carrera entrando en su tramo final, “Chiquito” también empieza a pensar en el día después. Contó que ya realizó el curso de entrenador y que su intención es seguir ligado al fútbol desde otro rol cuando llegue el momento de colgar los guantes. Por ahora, no hay una fecha definida para el retiro. La incógnita sigue abierta y la pelota, esta vez, está del lado del destino: resta saber si aparecerá ese llamado que le permita despedirse dentro de una cancha.