Según informó The Athletic, Arteta contrató a un grupo de ladrones profesionales para que se infiltraran en la concentración del equipo en Londres. Durante la comida, estos intrusos recorrieron las mesas del comedor y robaron pertenencias valiosas de los jugadores, como celulares y billeteras.
Después del incidente, el técnico pidió a cada miembro del plantel que revisara sus bolsillos, y muchos se dieron cuenta de que les faltaban objetos personales. Aunque el susto fue considerable, el objetivo de Arteta era enseñar a su equipo la importancia de estar siempre en guardia y atentos a su entorno.
Arteta es consciente de que la concentración es clave, tanto dentro como fuera del campo. Aprovechó esta inusual lección para reforzar la mentalidad de sus jugadores, asegurándose de que todos, desde los más jóvenes hasta los más veteranos, estén listos para cualquier desafío.