FUTBOL

La renuncia de Marcelo Gallardo: los nombres que suenan fuerte para dirigir a River Plate

La noticia sacudió al fútbol argentino como un terremoto inesperado: Marcelo Gallardo dejó de ser el entrenador de River Plate y la dirigencia ya trabaja contrarreloj para encontrar a su sucesor.

La renuncia de Marcelo Gallardo: los nombres que suenan fuerte para dirigir a River Plate

La noticia sacudió al fútbol argentino como un terremoto inesperado: Marcelo Gallardo dejó de ser el entrenador de River Plate y la dirigencia ya trabaja contrarreloj para encontrar a su sucesor. La decisión, que se precipitó tras la derrota ante Vélez, marca el cierre del segundo ciclo del entrenador más influyente en la historia reciente del club y abre un escenario de incertidumbre deportiva e institucional.

El adiós del Muñeco no es un movimiento más en el tablero del fútbol local. Es el final de una era que redefinió la identidad competitiva del club y que dejó una huella profunda en el ADN del equipo. Ahora, con el banco vacío, todas las miradas apuntan a la secretaría técnica y a la conducción dirigencial, que deberán resolver en tiempo récord quién se pondrá el buzo de entrenador en un momento complejo.

El final de un ciclo que marcó época

La caída por 1-0 frente a Vélez fue el detonante final de una crisis futbolística que venía gestándose desde hacía semanas. El rendimiento irregular, la falta de resultados y un equipo que no lograba reencontrarse con su mejor versión terminaron por empujar una decisión que parecía impensada tiempo atrás.

Tras el partido, Marcelo Gallardo comunicó que dirigiría su último encuentro ante Banfield. Lo hizo a través de un video difundido en la cuenta oficial del club, donde dejó un mensaje cargado de emoción.

“Quiero anunciar que el jueves será mi último partido. Solamente palabras de agradecimiento, principalmente a este enorme club, a su gente, por su amor incondicional durante todos estos años, incluso en los momentos más delicados como este”, expresó el Muñeco.

En sus palabras se percibió el peso de la responsabilidad y el dolor por no haber alcanzado los objetivos propuestos en esta etapa. “Me invade la emoción y el dolor en el alma por no poder cumplir con los objetivos”, agregó, antes de enviar un mensaje de gratitud a quienes lo acompañaron en el proceso.

La despedida no fue solo protocolar: fue el reconocimiento de un vínculo emocional que trascendió resultados y títulos. Gallardo, que ya había protagonizado un primer ciclo glorioso, se marcha dejando una herencia deportiva y simbólica difícil de igualar.

La búsqueda del sucesor: nombres propios y desafíos contractuales

Con la salida confirmada, la dirigencia debe actuar con rapidez. Enzo Francescoli, ídolo histórico y actual referente de la secretaría técnica, junto a Leonardo Ponzio, tendrán un rol determinante en la elección. Ambos conocen el vestuario, la identidad del club y el tipo de perfil que se necesita para conducir un plantel exigente.

Entre los nombres que comenzaron a circular con fuerza aparece el de Santiago Solari, quien hoy se desempeña como Director de Fútbol del Real Madrid. Solari es, de todos los candidatos mencionados, el único que no está actualmente al frente de un plantel profesional, lo que facilitaría una eventual negociación.

Su vínculo con River es profundo: debutó allí como futbolista antes de forjar una carrera destacada en Europa. Como entrenador, dirigió al Castilla, al primer equipo del club madrileño en la temporada 2018-2019 y luego al América de México entre 2021 y 2022. Su perfil combina formación internacional y conocimiento del mundo River.

Sin embargo, no es el único nombre en carpeta.

Crespo, Coudet y Aimar: opciones con contratos vigentes

Otro candidato de peso es Hernán Crespo, actualmente vinculado al São Paulo FC. El exdelantero también tiene identificación plena con River y experiencia internacional como entrenador. No obstante, su situación contractual en Brasil representa un obstáculo que la dirigencia debería negociar cuidadosamente.

También suena con fuerza Eduardo Coudet, hoy al frente del Deportivo Alavés. El “Chacho” ha construido una carrera sólida en distintos países y es valorado por su propuesta ofensiva. Pero, al igual que Crespo, su salida implicaría una negociación compleja.

En el mismo grupo aparece Pablo Aimar, actual ayudante de campo de Lionel Scaloni en la Selección argentina de fútbol. Con el Mundial a la vuelta de la esquina, su desvinculación del cuerpo técnico nacional sería especialmente difícil. Además, su rol actual lo tiene enfocado en un proyecto de máxima exigencia internacional.

En todos estos casos, la dirigencia deberá evaluar no solo el perfil futbolístico, sino también la viabilidad económica y contractual de cada operación.

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Nombres que suenan, pero corren desde atrás

En el ecosistema de redes sociales y rumores, también trascendieron otras alternativas. El nombre de Jorge Sampaoli, recientemente desvinculado del Atlético Mineiro, apareció en el radar mediático. Sin embargo, desde el entorno dirigencial no lo consideran prioridad.

Algo similar ocurre con Ariel Holan, quien dejó su cargo en Rosario Central a fines de 2025. Aunque su experiencia es reconocida, no estaría entre los principales apuntados para iniciar conversaciones formales.

Tampoco figura como prioridad Ramón Díaz, hoy sin trabajo tras su salida del Sport Club Internacional. El Pelado, símbolo de otra etapa gloriosa del club, parece no encajar en el perfil que la actual conducción pretende para el nuevo proyecto.

Un contexto de presión institucional

La elección del nuevo entrenador no es solo una cuestión deportiva. Se trata de una decisión estratégica que impactará en el clima interno del plantel, en la relación con los hinchas y en el rumbo institucional.

El presidente Stefano Di Carlo y la secretaría técnica saben que el margen de error es mínimo. River atraviesa un momento delicado, con un equipo que necesita recuperar confianza y competitividad. La designación deberá combinar liderazgo, conocimiento del club y capacidad para gestionar la presión constante.

Además, el mercado de pases y la planificación de la temporada siguiente dependen en gran medida del nuevo entrenador. La definición no puede demorarse demasiado si se pretende construir un proyecto sólido desde el inicio.

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El legado del Muñeco y el desafío de la transición

La salida de Gallardo deja un vacío difícil de llenar. No solo por los títulos obtenidos en su primera etapa, sino por la construcción de una identidad futbolística reconocible. Bajo su conducción, River consolidó un estilo agresivo, competitivo y protagonista en todos los frentes.

En su segundo ciclo, los resultados no acompañaron de la misma manera, pero su figura siguió siendo un símbolo de exigencia y profesionalismo. La transición, por lo tanto, requerirá no solo un nuevo entrenador, sino también un proceso de reconstrucción emocional.

Los hinchas, divididos entre la tristeza y la comprensión, ya comenzaron a debatir en redes sociales quién debería tomar la posta. Cada nombre genera entusiasmo y también cuestionamientos. La decisión final deberá equilibrar expectativas y realidades.

Un último partido cargado de simbolismo

El encuentro ante Banfield será más que un simple compromiso del calendario. Será la despedida formal de un entrenador que marcó una época. Se espera un estadio colmado y una ovación que reconozca su legado.

Más allá del resultado, el foco estará puesto en el homenaje y en el cierre de un capítulo inolvidable. Luego, comenzará una nueva historia, con protagonistas distintos y objetivos renovados.

La dirigencia tiene por delante una tarea compleja: elegir al sucesor de Marcelo Gallardo en un contexto de presión, urgencia y alta expectativa. Los nombres están sobre la mesa. Las negociaciones, en marcha. El futuro de River empieza a escribirse ahora.



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