Los hoteleros apuntan a varias situaciones que se unen para esta debacle. Primero, la compleja situación en Medio Oriente. Que vuelve a EE.UU. en un posible lugar para represalias. Segundo, Irán, el país atacado, está clasificado para el mundial y jugará sus tres partidos en Estados Unidos. Y se suman muchos países árabes o musulmanes que estarán en la competencia de la FIFA.
También, la crisis de Medio Oriente hizo subir el precio del combustible, con un rebote en los pasajes aéreos. La situación empeoró cuando la FIFA liberó o canceló gran parte de los bloques de habitaciones que había reservado con anticipación. Según distintos reportes, en algunas ciudades se anuló hasta el 70% de las habitaciones contratadas originalmente, dejando a los hoteles con miles de plazas vacías y muy poco tiempo para volver a comercializarlas.
Los empresarios sostienen que se generó una expectativa desmedida sobre el impacto económico del Mundial y ahora temen pérdidas importantes. En Houston, por ejemplo, algunos hoteles reconocieron que tienen ocupaciones inferiores a las de un verano normal.
A eso se suman otros factores que desalientan la llegada de turistas extranjeros: demoras para obtener visas, altos costos de los vuelos, inflación y preocupaciones geopolíticas. Más del 65% de los hoteleros consultados por la AHLA señaló que las restricciones migratorias y el endurecimiento de controles fronterizos afectan directamente la demanda internacional.
Noticia en desarrollo...