Un dato interesante es que los contagiados en ese país por esta variante no pierden gusto ni olfato y sólo poseen tos. Algunos podrían deducir que es menos contagioso por ese motivo. Hay que seguir el día a día.
Periodista: Por estas latitudes el problema sigue siendo el de siempre. La falta de acuerdo con el FMI…
José Tasa: Mantengo el pesimismo de siempre. El gobierno estuvo alentando esperanzas de un rápido acuerdo innecesariamente. El mercado en parte le creyó, especialmente con el envío de la misión a Washington este fin de semana que pasó. Los bonos se recuperaron y el riesgo país descendió de 1.900 puntos a ubicarse por debajo de los 1.800.
De nuevo: no fue el ministro Guzmán a Washington lo que permite deducir que no hay acercamiento entre partes y lo único que están tratando de consensuar son las cifras de crecimiento, inflación y déficit fiscal del 2022 que son bien surrealistas. Le agrego un dato más: en el Presupuesto 2022 que inicialmente Guzmán envió al Congreso contempla financiamiento de organismos internacionales, BID y Banco Mundial, que también está sobrestimado.
El ministro sabe que se juega el cargo con la negociación con el FMI, pero ¿qué pasa si la negociación se eterniza?
Periodista: ¿Cómo es eso?
José Tasa: Que la Argentina entra en atrasos en el pago de la deuda al FMI pero se evita mediante una excepción que el organismo declare el default formal. Ya ha sucedido en otros casos pero con países pequeños. Se extiende la negociación. Se la hace permanente. Le sirve eso a Guzmán para evitar que lo despidan por el fracaso de las negociaciones. Mientras obviamente rigen los intereses punitorios.
El mensaje de Kristalina Georgieva del viernes fue contundente al señalar que el acuerdo estaba lejos. Desinfló el globo que estaba armando el gobierno respecto de un avance en las negociaciones. En los mercados igual se va a sentir el impacto aunque quizás con menos intensidad.
Periodista: ¿Cómo ve al 2022?
José Tasa: Más de lo mismo. Inflación más alta, la economía arrastrándose, aunque no sé cómo van a resolver la cuestión cambiaria. El BCRA está perdiendo muchas reservas para mi gusto. El viernes fueron 140 millones de dólares. Y el goteo de los depósitos en dólares de los bancos continúa. Hay otro tema a resolver en 2022 que es el financiamiento del BCRA al Tesoro.
Sólo le va a poder girar Adelantos Transitorios y no tanto “Utilidades” porque el balance que va a presentar este año no le va a dar margen. Esto implica que el financiamiento que tiene disponible el gobierno por emisión es limitado también.
Periodista: Entonces postergamos toda compra de bonos y acciones…
José Tasa: El destino de esos activos de riesgo está signado por el acuerdo con el FMI, por ende, no compraría. En paralelo recuerde que el contexto internacional puede complicarse. A corto plazo, el BCRA tiene a favor la liquidación de la cosecha de trigo. Piense que el trigo hace un año estaba en 220 dólares y ahora trepó a u$s 307.
En diciembre la demanda de pesos aumenta por el pago de impuestos y medio aguinaldo. Estacionalidad pura. Eso se revierte a partir de la segunda quincena de enero. Quizás el gobierno por estos dos motivos piense que tiene la situación controlada pero puede que le pase lo mismo que a Federico Sturzenegger en 2018, después de enero.
Creo que el gobierno sigue en la suya, y el acto que preparan esta semana para el 10 de diciembre es un ejemplo. Para el primer trimestre del año que viene tendremos ya meses con inflación de 4% mensual. Veremos. Esto es semana a semana.
Periodista: La última. ¿Qué pasa con las cripto?
José Tasa: Muy fuerte la caída en el planeta cripto. De viernes a sábado el bitcoin perdió 10 mil dólares de valor. Pero también afectó a las tecnológicas. Tesla perdió 6%. Las que estaban más dulces caen más. Como siempre. De nuevo, Ómicron es un llamado a la cautela.