En coincidencia, el director de análisis macroeconómico y socio fundador de Equilibra, Lorenzo Sigaut Gravina, precisó que en la previa de las elecciones, los agentes privados tratan de dolarizarse para estar menos expuestos ante alguna eventualidad cambiaria. "En el blue hay mucha demanda y poca oferta, entonces con pocos volúmenes crece fuerte la brecha. En los momentos en que tuvimos brecha, como 2015, 2013 o ahora, las presiones no se ven en el oficial sino en el informal”.
Anclas
Pero además de las expectativas que suelen motorizar al mercado cambiario, existe una tendencia que se reiteró durante los últimos períodos electorales: el retraso del tipo de cambio en relación a la suba de los precios.
“En general en los años electorales el tipo de cambio sube por debajo de la inflación. Se suele apreciar el dólar para que suban los ingresos de la población”, resumió Joaquin Waldman, jefe de investigación en Ecolatina, en diálogo con A24.com.
“Para incentivar la actividad y los salarios se toman iniciativas como hacer que el dólar crezca poco con la intención de que la inflación baje y los salarios mejoren. Cuando el dólar se mueve por debajo de la inflación es porque los salarios están creciendo por encima de los precios. Mejora el poder adquisitivo y sube el consumo, eso suele dar un push electoral”, reflexionó Waldman. En igual sentido, Sigaut Gravina consideró que el tipo de cambio y las tarifas se utilizan como “anclas”, es decir, que intentan mantenerlas estables para mantener la inflación y que el salario le gane a la suba de los precios.
La batalla entre el dólar y los precios
Ese comportamiento se pudo observar en varios períodos electorales. De hecho, en los primeros 10 meses de 2011 -hasta el momento de votar-, el tipo de cambio creció 7%, mientras que la inflación lo hizo en un 15%. En tanto, en 2015 el dólar subió 12% y los precios 19%, según las estimaciones de Ecolatina.
Para 2017, durante los primeros diez meses, el tipo de cambio avanzó un 11% contra un 19% que subió el índice de precios, mientras que, en 2019, en los primeros 7 meses el tipo de cambio subió 16% y la inflación 25% hasta que después de las PASO, la divisa dio un fuerte salto. Las elecciones de este 2021 no fueron una excepción a esta regla y hasta septiembre, la inflación rondó el 36%, mientras que el tipo de cambio llegó al 16%.
Consciente de esta tendencia, el director de Equilibra alertó: “En general la antesala es la misma, pero el problema es el día después”.
El fantasma del día después
Si bien antes de que se conozcan los resultados de las elecciones el mercado da señales de sus expectativas, la reacción más contundente se conoce en los días posteriores a los comicios. Por ejemplo, Castiglioni recordó que, durante las PASO de 2019, se creía que la diferencia de votos entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio –entonces oficialismo- sería menor, por lo que al otro día se produjo un salto del tipo de cambio.
Igualmente, aclaró que los movimientos del dólar dependen también del contexto, esto es, si rigen medidas de control cambiario o no, y qué propuestas políticas se pueden avecinar.
“Si el resultado de esta elección es favorable para el oficialismo, el Frente de Todos podría alcanzar mayoría en las dos cámaras y avanzar en reformas como la del ministerio público fiscal, que el mercado no lee bien. Lo que pase el lunes va a depender de los resultados y de la reacción del Gobierno. Una ampliación del gasto implica más déficit fiscal y eso el mercado no lo va a ver bien”, graficó la economista. Y anticipó: “Entre las PASO y noviembre también van a haber reacciones en el mercado cambiario”.