Educación y trabajo

Bootcamps: qué son y por qué no paran de crecer

De qué se trata este modelo educativo que une formación y trabajo. Cómo son sus programas, quiénes los eligen y por qué las empresas buscan a sus egresados.
Carlos Toppazzini
por Carlos Toppazzini |
Bootcamps: aprender haciendo

Bootcamps: aprender haciendo, una de las claves de su éxito. 

Uno de los principales deseos de cualquier estudiante es poder encontrar trabajo al finalizar su carrera. Lamentablemente, eso no sucede con la mayoría de las áreas de estudio. Sin embargo, en los últimos años y gracias al desarrollo de sectores empresariales vinculados a la tecnología, esta situación ha cambiado. A tal punto cambió, que ahora las empresas se quejan porque no encuentran profesionales para cubrir puestos laborales.

Por eso, las nuevas generaciones, especialmente los centennials (nacidos a partir del año 2000), recurren cada vez más a formaciones cortas, relacionadas con el universo IT que, en la actualidad, se convirtieron en sinónimo de oportunidades, trabajo y futuro. En este aspecto jugó un rol clave el auge de Internet y la transformación que generó en el mundo del trabajo, donde permitió el surgimiento de nuevas profesiones para un mercado cada vez más variable, flexible y desafiante. En ese escenario, los bootcamps aparecen como una alternativa clave para formarse e insertarse de manera rápida en el mercado laboral.

Los bootcamps y el aprendizaje intensivo

La palabra “bootcamp” viene del inglés y significa “campo de entrenamiento”. Su origen está ligado a la jerga militar y se utiliza para definir un método de aprendizaje o entrenamiento intensivo e inmersivo, donde el alumno adquiere habilidades de forma rápida. En este formato de estudios, se simula un ambiente laboral y los estudiantes llegan al conocimiento desde el hacer, siempre guiados por profesionales que los acompañan en todo el proceso.

Esta dinámica, junto al hecho de que se usan plataformas o tecnologías innovadoras y requeridas por el mercado, hace que los estudiantes egresen como profesionales calificados y tengan una inserción laboral inmediata.

Preparar a los alumnos en las habilidades concretas que requiere el mercado tecnológico representa un diferencial muy grande versus la educación más tradicional. “El contenido de los programas se actualiza constantemente a las demandas y cambios de la industria Tech, y esto genera que las habilidades y graduados de estos programas sean atractivos en todo momento para las empresas”, asegura Sebastián Buffo Sempé, co-fundador de Le Wagon en Latinoamérica.

“Nuestro programa, por ejemplo, se dictó más de 600 veces y se actualizó más de 4.600 veces para cumplir con los estándares profesionales del mercado internacional”, comenta el directivo de esta escuela de programación fundada en 2013, en Francia, que está presente en 25 países donde forma programadores, growth-hackers, emprendedores, data scientists y otros profesionales de la industria 4.0.

Bootcamps a la criolla

En Argentina, una de las pioneras en esta área de capacitación es MindHub, compañía creada por tres mujeres (ex Accenture) con larga trayectoria en la industria IT. “Por nuestra experiencia conocemos qué necesita un perfil para estar listo para insertarse laboralmente en el segmento tecnológico y cuando empezamos a relacionarnos con bootcamps líderes del mundo, vimos que su metodología era la que más se adaptaba para formar perfiles con las capacidades técnicas necesarias, pero también con las habilidades blandas que tantas veces fallan”, cuenta Vanessa Taiah, socia y cofundadora del proyecto.

“Queremos cumplir con dos grandes metas. Por un lado, achicar la brecha laboral entre la falta de talento digital y la demanda del mercado y, por otro, lograr que los alumnos egresen con experiencia laboral y con un portfolio de proyectos, en lugar de salir a buscar su primer trabajo sin conocer cómo funciona el mundo real”, explica Taiah.

Por su parte, Santiago Scanlan, fundador y director de Plataforma 5, aclara que su propuesta se trata de un “ Coding Bootcamp que dura entre 500 y 800 horas en unos pocos meses, con el foco puesto en la inserción laboral”. También cuenta con otro curso de un mes y medio, introductorio, donde se ven los fundamentos de la programación y el alumno “descubre si le gusta o no”. Al terminar, agrega, los alumnos “están listos para empezar a trabajar como programador y, en pocas semanas, lo consiguen”.

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Bootcamps: llegan perfiles variados y de todas las edades, en busca de una salida laboral rápida.

Bootcamps: llegan perfiles variados y de todas las edades, en busca de una salida laboral rápida.

Salida laboral de los bootcamps

Todas las generaciones valoran la posibilidad de implementar lo aprendido, pero en el caso de los centennials, parece que “aprender haciendo” es la única opción. Por eso, expresa Taiah, “la metodología learning by doing aparece como la fórmula ideal. Al generar conocimientos más profundos y en menos tiempo, favorece la creatividad y permite desarrollar muchas más habilidades”.

Efectivamente, un gran diferencial de los bootcamps es que tienen el foco completamente puesto en la inserción laboral de sus graduados, a partir de propuestas ultra intensivas. En el caso de Plataforma 5 son más de 800 horas en cuatro meses, casi 4 veces más carga horaria que la mayoría de otras instituciones. Eso se traduce en una mayor y mejor salida laboral, sostienen desde el sector.

“Nosotros no vendemos cursos, formamos talento para la industria”, dice Scanlan. Y parece que los números lo respaldan ya que afirma tener un “100% de inserción laboral entre quienes buscan trabajo activamente al terminar nuestro Coding Bootcamp”.

En el contexto actual, uno de los principales valores agregados de MindHub es, precisamente, que los alumnos aprenden mientras trabajan y trabajan mientras aprenden. “Esto les brinda las habilidades técnicas y blandas que necesitan para ingresar al mundo laboral real con herramientas como saber trabajar en equipo, interactuar con clientes, estimar tiempos, cumplir con plazos de entrega y desempeñarse en modalidad remota con equipos multidisciplinarios que trascienden fronteras”, reconoce Taiah.

El perfil de estudiantes en los bootcamps

Para lograr esa distintiva integración entre educación y empleo, desde MindHub sostienen que es fundamental sostener un diálogo fluido con las dos puntas: alumnos y empresas empleadoras.

Por un lado, trabajan con el segmento de alumnos directos, que quieren sumar habilidades digitales a fin de conseguir un primer empleo en empresas o startups de calidad y, de esa manera, cambiar su futuro. En general, comentan, tienen un rango de edad entre 17 y 35 años aproximadamente con una educación muy variada: chicos que terminaron su secundario, los que empezaron varias carreras y no terminaron ninguna, los que estudiaron una carrera con difícil salida laboral, los que tienen estudios STEM, pero así y todo no están listos para enfrentar el mundo laboral.

Por otro lado, señala Taiah, “están las empresas que hoy en día se les dificulta encontrar nuevo talento, ya que la escasez es mucha y en alza, entonces necesitan desarrollar ellos mismos nuevos talentos ya sea sumando o reconvirtiendo perfiles”. Para esto, diseñan programas con una metodología innovadora, acompañando las necesidades que tienen, con el objetivo de generar habilidades puntuales en tecnología como: data analytics, desarrollo web, salesforce, etc.

Scanlan, en tanto, cuenta que tienen egresados de todo tipo de perfil: “Buscamos ser un catalizador del talento que está dormido, queremos ayudar a que todos puedan dar el salto y convertirse en programadores, vengan de donde vengan”.

Entre sus graduados predominan personas entre 18 y 57 años, desde ingenieros hasta repositores de supermercado, mozas, DJs, cajeros, gente que hacía delivery y hasta una arqueóloga. “Mucha gente tiene un gran talento para la programación, pero no lo sabe porque nunca tuvo la oportunidad de aprender a programar”, considera.

Otra ventaja de este tipo de formación es que no hay ningún requisito previo para poder aprender a programar. En Plataforma 5, por ejemplo, acompañan al alumno desde “la primera línea de código hasta el primer trabajo como programador, por eso no hace falta ningún conocimiento previo para empezar a programar, ya que empezamos desde cero”, explica su fundador.

Por supuesto, se necesita una computadora y cierto dominio básico como para crear carpetas, un archivo, etc. Después, es cuestión de dedicación para que en unos meses, dicen, encuentres trabajo en una industria que no para de crecer. Como los bootcamps.

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