Nacido y criado en Mar del Plata, diseñador gráfico de profesión e ilustrador de vocación, a Nicolás Díaz Maidana -como a muchos otros argentinos- le cambió la vida el 25 de noviembre de 2020.
Nacido y criado en Mar del Plata, diseñador gráfico de profesión e ilustrador de vocación, a Nicolás Díaz Maidana -como a muchos otros argentinos- le cambió la vida el 25 de noviembre de 2020.
En su inconsciente, la Tierra dejó de girar a las 11.30 de ese miércoles triste, cuando Diego Maradona, el más grande deportista de la historia y uno de los pocos capaz de elevarse a la categoría de artista, pasó a la inmortalidad en un barrio privado de la localidad bonaerense de Tigre.
“Siempre fui maradoniano y lo sigo siendo. Y siempre me fascinó esa cosa del Diego, de verlo como el tipo que más amaba el futbol en la vida. Y bueno, me salió hacer un dibujo como homenaje”, explica Nicolás.
Y la elección no fue casual: Para mí, el Diego que más representaba todo era el del Mundial de Italia 90, puteando a los italianos cuando silban el himno, por eso lo hice así y lo subí a mi Instagram personal”, recuerda.
Pero la cuestión no quedaría ahí. Casi como una epifanía, el marplatense comenzó a ver en su mente una sucesión de imágenes del crack mundial: “Me pareció increíble la cantidad de ‘Maradonas’ que había, representando la esencia del argentino en todas sus facetas”, comenta.
De repente, encontró a Diego flaco y con rulos, gordo y rubio, flaco y rubio, sin barba, con barba, con barba candado, con mechón amarillo y muchas facetas más de un ídolo tan genial como particular. “Empecé a dibujar y dibujar sin parar, y cuando me quise acordar ya tenía 30 'Maradonas'. Terminaba uno y arrancaba con otro que era completamente distinto”, se sorprende todavía el ilustrador.
En ese momento, a su mujer -y cofundadora del microemprendimiento-, Melina Maldonado, se le ocurrió la idea de armar una colección de cartas al estilo Cromy (de gran popularidad entre quienes transitamos la niñez en la década del 80).
Entonces, “seguí dibujando y llegué a las 40 cartas”. Pero, después, se dieron cuenta que Maradona es muy argentino, tanto que debían hacer 40 cartas para jugar al truco.
“Ahí empecé a diseñar los íconos: la espada como una réplica del sable corvo de San Martin o el oro, con la medalla del mundial de México 86. Para marzo del 2021 ya tenía todos los dibujos listos e imprimí una pequeña cantidad en laser para vendérselas a los amigos”, confiesa.
Primero, le llegaron al dueño de una agencia de publicidad de La Feliz, cuya publicación en las redes sociales atrajo nuevos interesados. Más tarde, al periodista deportivo Martín Arévalo, que empezó a hacer sorteos entre sus seguidores.
Luego las cartas de Maradona llegaron al programa de TV de Alejandro Fantino y, como tenía que suceder, finalmente, las recibió Dalma Maradona.
“Se las mandamos a radio Metro y casi nos da un ataque cuando nos etiquetó en una historia de Instagram. Ahí se desató la locura, ese día, el 5 de mayo del año pasado, nos cambió la vida”, se emociona todavía Nicolás.
Nicolás tiene registradas las ilustraciones, pero el nombre de Maradona no aparece en algún lado. Sin embargo, no es poco que cuente con el visto bueno de Dalma Maradona. Por eso, aclara el emprendedor, “queremos mantener lo artesanal”.
En ese sentido, vivieron un momento muy desafiante. “Las imprimía de a tandas de 15 mazos, pero cuando pasó lo de Dalma no sabíamos qué hacer. Era una mezcla de susto y de alegría. Las habíamos publicado en MercadoLibre, pero tuvimos que darlas de baja, porque la gente empezó a comprar y comprar sin preguntar, y debíamos entregarlas al día siguiente. El ‘efecto Dalma’ fue increíble”, subraya.
En la actualidad, los pedidos se normalizaron. Cada mazo de truco se comercializa a $2000 y la alternativa estilo Cromy, a $1.800. No obstante, hay que recordar que su producción sigue siendo completamente artesanal.
“Es lo que queremos mantener, que sea un homenaje y que lo hagamos nosotros. Además de las cajitas de madera y las tapas que las mandamos a fabricar, todo el resto lo hacemos nosotros”, asegura.
Las imprime en papel ilustración de 350 gramos laminado de ambos lados en la imprenta en la que trabaja; se cortan; intercalan cada mazo en su casa; las vuelve a llevar a la imprenta para refilarlas y que queden todas las pilas bien parejitas, y de nuevo a su casa para redondear las puntas con una maquinita que procesa de a medio mazo.
Ahora, superado el ‘efecto Dalma’, de la mano de la publicidad en Instagram, mantienen una demanda cercana a los 150 mazos mensuales.
“Nos pasaron cosas raras. Cuando empezamos con Martín Arévalo y algún instagramer fanático del futbol, cada vez que ellos publicaban algo explotaba esos días y después volvía a estancarse. Pero llegó un momento en que nos etiquetaban diferentes famosos y ya no nos generó ningún cambio en los pedidos”, reflexiona.
Con la vista puesta ya en la próxima Copa del Mundo de Qatar, el proyecto del emprendedor marplatense pasa ahora por diversificarse.
“Ya estoy dibujando las cartas de Messi. Empecé cuando la Selección salió campeona de la Copa América en Brasil. De hecho, la gente en Instagram se volvió loca y me empezó a preguntar si ya las tenía y, si no, que las hiciera. Ya voy por la mitad”.
No obstante, hacer las de Messi puede resultar todavía más exigente. “Lo que pasa es que Diego tiene mucha más vida extra-futbolística; en cambio, Leo Messi no, y tampoco cambió tanto su aspecto. Dibujé los siete Balones de Oro y en los siete está parado de la misma forma”, se ríe Nicolás.
De todas formas, para fines de agosto, aproximadamente, su idea también es sacar un nuevo mazo de Diego Maradona, esta vez de 50 naipes y, por supuesto, completar el esperado mazo con Lionel Messi como protagonista.