Sin embargo, este no es el punto que más le preocupa al sector. En términos productivos, casi todos los equipos de perforación, fractura y terminación que operan en la Cuenca Neuquina -unos 70- no pueden realizar sus tareas. La falta de actividad genera pérdidas económicas que ya rondan los 32 millones de dólares y se acrecientan día a día.
El consumo interno de gas natural se concentra mayoritariamente en tres tipos: residenciales -los hogares-, las industrias y las centrales eléctricas. En el caso de los usuarios residenciales, el consumo está condicionado por el factor estacional. Es decir, que cuando bajan las temperaturas, se puede utilizar puede ser hasta seis veces más que en el verano.
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El conflicto empezó por un reclamo de empleados de la salud.
Este escenario de actividad inmovilizada, según los cálculos de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos, provocará la falta de, al menos, 380 millones de metros cúbicos de gas para el invierno y la situación empeorará si continúan las protestas, ya que cada día se perderán 25 millones de metros cúbicos adicionales. Para dimensionar estas cifras, a modo de ejemplo, YPF produce 36 millones de metros cúbicos de gas por día. Es decir, que, por cada día de paro, la petrolera estatal pierde casi una jornada de fabricación.
Además, para ejecutar el plan Gas, que intenta abastecer la demanda gasífera local, cada compañía se comprometió a entregar cierto volumen del suministro, algo que se vuelve imposible de cumplir.
¿Esto quiere decir que no habrá gas para los hogares en el invierno? No. El consumo de gas está considerado un servicio esencial, por lo que no se puede dejar a los hogares sin él, pero el Gobierno deberá conseguirlo por otras vías.
“Si se encuentra ante la disyuntiva del desabastecimiento de gas, puede cortar en las centrales eléctricas y las industrias, en ese orden”, explicó una fuente del sector a este medio.
El faltante de producción de gas implica que será necesario adquirirlo en el exterior y suplantarlo por combustibles líquidos (gasoil y fuel oil) o Gas Natural Licuado, más caros y contaminantes. En el sector insisten en que este conflicto no será gratuito. De hecho, calculan que la importación de los combustibles le costaría al Estado unos 200 millones de dólares.
Pero el Gobierno deja que el conflicto en manos del oficialismo provincial y no hace comentarios sobre el tema.
Sin profundizar demasiado, el secretario de Energía, Darío Martínez, reconoció durante una reunión que mantuvo de forma virtual el pasado viernes que la parálisis de la actividad generará una merma en la producción y en la capacidad de inyección desde la cuenca de Vaca Muerta.
"Nuestra tarea, en este caso, será conjugar de la mejor forma operativa y al menor costo posible la oferta de gas argentino con el importado de Bolivia y con el GNL de Escobar y Bahía Blanca, haciendo jugar los combustibles líquidos para la generación térmica como recurso de balance”, opinó.