“La disponibilidad de recursos y víveres para continuar las operaciones, incluyendo alimentos, agua potable y gasoil, está siendo directamente afectada por los cortes. Y, más grave aún, las dotaciones mínimas para mantener la producción y la seguridad de las operaciones no pueden ser relevadas al final de cada rotación”, insistieron en la Cámara.
Para el sector esta parálisis en la actividad generará, en primer lugar, la necesidad de importar combustibles líquidos (gasoil y fuel oil) o GNL (Gas Natural Licuado) a través de los barcos regasificadores. Además, advierten que se deberá reemplazar el gas natural para la generación eléctrica por combustibles líquidos, que son más contaminantes y costosos.
“Empieza a surgir la preocupación ya no solo de la provisión de gas, sino que se empezó a quebrar la cadena de pagos. Las operadoras están declarando la suspensión de contratos desde el 7 de abril por ‘fuerza mayor’ y las pymes van a tener que afrontar salarios y otros compromisos sin poder facturar”, contó otro representante petrolero desde Neuquén.
La protesta comenzó como un reclamo salarial de los trabajadores autoconvocados de salud de Neuquén que cortaron las rutas, lo que imposibilitó el ingreso a los yacimientos petroleros y generó desabastecimiento en las estaciones de servicio, y desató un conflicto de un impacto pocas veces visto anteriormente en la industria petrolera.