Durante la entrevista, también respondió a los cuestionamientos que vinculan las medidas con un posible aval al lavado de dinero. Caputo lo negó rotundamente y aseguró que, por el contrario, el exceso de información previa entorpecía los controles reales: “Se te hace más difícil el control si tenés 50 millones de sospechosos”.
Además, se refirió a las declaraciones que había hecho horas antes Cristina Fernández de Kirchner, quien calificó de “pelotudeces” a las críticas que ligan las nuevas disposiciones con el narcotráfico. “Tiene razón”, dijo Caputo. “Me causó gracia cómo la gente se lo festeja. Si lo decimos nosotros, nos putean. Punto para la ex presidenta. Los narcos ni los grandes empresarios necesitan esto”.
El titular del Palacio de Hacienda insistió en que el objetivo es fomentar la formalización de la economía y beneficiar especialmente a personas físicas y pequeñas empresas. “Reactivar la economía genera más recursos, nos permite reducir la informalidad y también beneficia a los que pagamos impuestos”, explicó.
Frente a las dudas sobre la equidad del programa, también negó que se trate de una burla para los contribuyentes cumplidores. “Hay que entender que si esto tiene éxito en remonetizar la economía, los primeros beneficiados vamos a ser los que pagamos impuestos”, aseguró, y planteó que el Gobierno podría reducir la carga tributaria en el futuro.
Aunque evitó dar cifras concretas sobre cuántos dólares podrían entrar al circuito formal, Caputo habló de un “cambio cultural, filosófico”. Y citó al economista y empresario pyme Gustavo Lazzari, quien consideró las medidas como “revolucionarias” y clave para las pequeñas empresas. Sobre el final de la entrevista, el ministro estimó que si el plan avanza como se espera, el Estado podría reducir impuestos por un monto de entre USD 420.000 y 450.000 millones en los próximos años.