Impacto económico

Efecto Medio Oriente: el petróleo y el gas suben, el oro baja y perjudica a las reservas de Argentina

Los últimos ataques de Israel sobre las principales reservas de gas de Irán y la respuesta de ese país impactaron duramente en el precio de los combustibles. Sólo en Europa, el gas aumentó un 35%. También cae la cantidad de las reservas del Banco Central de la República Argentina.

Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
La guerra del Golfo afecta el mundo entero. Las reservas argentinas se debilitan. (Foto: A24.com)

La guerra del Golfo afecta el mundo entero. Las reservas argentinas se debilitan. (Foto: A24.com)

Los ataques a instalaciones energéticas en Irán, Qatar y otros países de la región - clave para el abastecimiento energético mundial - generaron un shock inmediato en los precios. El barril de Brent superó los 114 dólares y llegó a rozar los 119 en algunos momentos, con subas superiores al 80% en lo que va del conflicto.

Al mismo tiempo, el gas natural registró aumentos de hasta 35% en Europa, reflejando el temor a una interrupción prolongada del suministro.

El detonante es el riesgo sobre el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial, lo que amplifica cualquier amenaza militar en la zona.

En paralelo, el oro - tradicional activo de cobertura - muestra una tendencia a la baja. La suba de la energía fortalece al dólar y presionan a la baja al metal precioso. La baja del oro de se debe, en parte, porque ante la crisis mundial, la Reserva Federal o FED mantuvo el nivel de las tasas de interés, lo que incrementa el valor del dólar para reserva de valor.

Para la Argentina, el impacto es negativo. El encarecimiento del gas y el petróleo eleva el costo de importación de energía, presiona las reservas del Banco Central y agrava el frente externo. Además, la caída del oro afecta indirectamente el valor de los activos de respaldo, que el país envió al Reino Unido.

En síntesis, la crisis energética global no solo recalienta los precios internacionales: también profundiza la vulnerabilidad de economías dependientes de divisas, como la Argentina.

explosion de gas

La guerra sigue y los mercados se complican cada vez más

La tensión en Medio Oriente volvió a escalar tras una nueva ola de ataques cruzados entre Israel e Irán, con impacto directo en el Golfo Pérsico, el corazón energético del mundo. Bombardeos sobre instalaciones estratégicas y amenazas sobre rutas marítimas clave reavivaron el temor a una interrupción del suministro global de hidrocarburos.

El foco está puesto en el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. Cualquier alteración en ese corredor dispara alertas inmediatas en los mercados. En paralelo, se reportaron ataques y sabotajes en zonas productoras y terminales de exportación, lo que refuerza la percepción de riesgo sobre la oferta. Israel atacó la reserva del 10% del mundo en gas. Es una zona compartida entre Irán y Qatar, pero para Israel, no hubo distinción en tenerlo como blanco de se ataque.

La región concentra algunas de las mayores reservas energéticas del planeta. Países del Golfo como Arabia Saudita, Irán, Qatar y Emiratos Árabes Unidos poseen enormes volúmenes de petróleo y gas, fundamentales para el equilibrio energético global. La inestabilidad en esta zona no solo impacta en la producción, sino también en la logística y distribución.

En este contexto, los mercados reaccionan con volatilidad extrema. La incertidumbre geopolítica impulsa los precios de la energía y reconfigura expectativas económicas globales, en un escenario donde cada escalada militar tiene consecuencias inmediatas sobre el abastecimiento y los costos a nivel mundial.

cae el oro
Cae el precio del oro y baja el nivel de resversas del Central. (foto: Fool.Com.ar)

Cae el precio del oro y baja el nivel de resversas del Central. (foto: Fool.Com.ar)

El mundo sufre, y la Argentina también

Un barril de crudo que se estabilice por encima de los US$110 dólares ya es un problema mundial. Hace unos meses, Kristalina Georgieva hablo de los inconvenientes que generaría un precio sostenido a US$90 para la economía global. Para la Argentina esto tiene tres consecuencias negativas.

Primero: la apreciación del dólar debilita a mercados emergentes. El dólar se fortalece como refugio para los flujos de "inversiones globales". Sobre todo, cuando ante las posibles consecuencias de la guerra, la FED decidió mantener elevadas las tasas de interés de los bonos norteamericanos. Cuando eso sucede, al ofrecer menor riesgo, los bonos de ese país aspiran fondos que podrían ir a bonos de países emergentes como la argentina. Así, el país pierde una manera legítima de conseguir divisas.

El otro gran problema es con las reservas del Banco Central. En una de sus primeras medidas, el Gobierno envió estas reservas en metálico al Reino Unido - en una polémica que aún sigue sobre su destino y forma de administración. Ahora, el oro volvió a jugar un rol clave en las reservas del Banco Central de la República Argentina, aunque su peso también expone vulnerabilidades frente a cambios de precio.

Actualmente, el BCRA posee unas 61,7 toneladas de oro (alrededor de 1,98 millones de onzas), valuadas entre USD 8.500 y 10.000 millones según el momento del mercado . Ese stock representa aproximadamente alrededor del 20% de las reservas brutas del Central , lo que lo convierte en uno de los activos más relevantes dentro del balance.

En cuanto al precio, el oro venía de niveles récord cercanos o superiores a los USD 5.000 por onza a comienzos de 2026 , pero en el actual contexto de suba del petróleo, fortalecimiento del dólar y tensiones geopolíticas, comenzó a retroceder desde esos máximos. Esa baja implica una pérdida de valuación inmediata en las reservas. Está incluso por debajo de los 4.800 dólares la onza troy, la unidad de valor del metal.

El impacto para Argentina es directo. A diferencia de los dólares líquidos, el oro es un activo que se valúa a precio de mercado: cuando cae, reduce automáticamente el nivel de reservas. Esto puede debilitar la capacidad del país para intervenir en el mercado cambiario, pagar deuda o sostener expectativas de estabilidad.

Además, en un contexto de suba del petróleo y el gas - que encarece importaciones energéticas -, la caída del oro genera un doble golpe: suben las necesidades de divisas y cae el valor de respaldo.