Las novedades ocurren mientras la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC) se encuentra en etapa decisiva. El Fondo Monetario Internacional, en su último informe técnico, remarcó que el nuevo índice debería aplicarse antes de fin de año. La cuestión forma parte de la revisión de metas del programa económico, que incluye compromisos fiscales, monetarios y estadísticos.
La modernización del IPC busca ajustar la canasta de bienes y servicios a los patrones de consumo actuales. Los parámetros internacionales sugieren renovarla cada cinco o diez años para no perder representatividad. En Argentina, la última encuesta de gastos de los hogares utilizada corresponde al período 2017/2018, y las actualizaciones posteriores fueron postergadas.
Desde el Indec señalaron que el trabajo técnico ya fue finalizado y que resta únicamente la validación institucional. El Ministerio de Economía, consultado sobre los plazos, evitó dar precisiones. El FMI, en tanto, consignó que la fecha exacta se definirá en la próxima revisión de metas prevista para enero.
Estimaciones privadas anticipan un fuerte cambio en la ponderación de los rubros. Alimentos y bebidas no alcohólicas, que hoy representan el 26,9% del IPC, bajarían a 22,7%. También retrocederían prendas de vestir y calzado (de 9,9% a 6,8%), restaurantes y hoteles (de 9% a 6,6%), salud (de 8% a 6,4%), bebidas alcohólicas y tabaco (de 3,5% a 2%) y equipamiento del hogar (de 6,4% a 5,5%).
En sentido contrario, vivienda, electricidad, gas y agua crecerían de 9,4% a 14,5%, un salto de 5,1 puntos. Transporte pasaría de 11% a 14,3%, comunicaciones de 2,8% a 5,1%, mientras que recreación y cultura subiría a 8,6%, bienes y servicios varios a 4,4% y educación a 3,1%. De esta forma, el nuevo índice reflejará con mayor intensidad los aumentos en tarifas, transporte y telecomunicaciones.