Entrevista con A24.com

Gildo Onorato: "El IFE sirvió para contener indigencia, pero no la pobreza"

El secretario gremial de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular y dirigente del Movimiento Evita analiza el estado de la economía popular en pandemia.
por Julia D´Arrisso |
El secretario gremial de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y dirigente del Movimiento Evita

El secretario gremial de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y dirigente del Movimiento Evita, Gildo Onorato, criticó la entrega permanente de asignaciones sociales.

“No hay nada más neoliberal que un plan social”, reflexiona el secretario gremial de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y dirigente del Movimiento Evita, Gildo Onorato. La frase no intenta ser disruptiva, sino cambiar el foco para resolver el problema estructural de la pobreza. Por eso, Onorato propone mejorar la generación y la formalización del trabajo.

Para llevar adelante ese objetivo, en la UTEP avanzan en el proceso de inscripción del sindicato que representará a los trabajadoras y trabajadoras de la economía popular que, antes de la pandemia se estimaban en 4,5 millones y, según el Registro Nacional de Trabajadoras y Trabajadores de la Economía Popular, entre julio del 2020 y febrero de 2021 sumaron 2.093.850 a esa cifra.

- ¿Qué es la economía popular?

- La economía popular es la economía que se produce desde el descarte social. Tiene perspectiva de supervivencia o resistencia ante la desigualdad y tiene sentido colectivo. Genera trabajos que no están propiamente encuadrados en las actividades bajo convenio colectivo y distribuye la renta entre sus miembros. Tiene un origen familiar y está asociada a la búsqueda de ingresos para vivir bien, no vivir mejor. Es decir, vivir con los ingresos mínimos.

- ¿Cuáles son los trabajos que realizan las personas de la economía popular?

- Son actividades que no están bajo las características de los convenios tradicionales, como el cartonero, el pequeño agricultor familiar que produce alimentos en su casa, el feriante, el cuidacoche o los pequeños grupos organizados comunitariamente.

- ¿Qué pasa con la informalidad en ese tipo de trabajos?

- En su inmensa mayoría, esos trabajadores no tienen posibilidad de insertarse en los trabajos tradicionales. El capitalismo puede generar ganancias, enorme rentabilidad, pero no necesariamente necesita mano de obra. Eso nos obliga a pensar una legislación para que esos trabajos puedan formalizarse bajo un nuevo paradigma.

Es una economía que va a una velocidad distinta y necesita regulaciones distintas. Para que esta economía funcione no tiene que depender de los planes, necesitamos incentivos a la producción. Para generar reservas de mercado, consumo y el proceso de desarrollo productivo de lo suburbano y rural, crear trabajo con dignidad y que esas personas puedan tener sus aportes al Estado. A los trabajadores y trabajadoras informales hay que formalizarlos, y a los de la economía popular hay que generar un nuevo marco normativo.

- Hablaste de no depender de los planes sociales… ¿Cómo sería eso?

- Los planes sociales sirven cuando son transitorios. Cuando se transforman en permanentes se convierten en la estructuración de la pobreza. Los acuerdos con los organismos de crédito siempre tuvieron una cláusula para políticas sociales, que mayoritariamente fueron planes y subsidios. No hay nada más neoliberal que un plan social. Lo que ordena una familia es el trabajo.

El plan social se ha transformado en permanente. La respuesta que fueron dando todos los gobiernos para los que quedan afuera no fue el trabajo, eso lo generó la gente sola. Si el pleno empleo no es posible, la respuesta que dan a los pobres es que están afuera de eso. Queremos que esta nueva realidad tenga legalidad y se articule entre economía privada, pública y la comunitaria, que dio respuesta donde las otras dos no.

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Representantes de movimientos populares con el Presidente, Alberto Fernández.

Representantes de movimientos populares con el Presidente, Alberto Fernández.

- ¿Qué pensás de volver a implementar el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE)?

- El IFE sirvió para contener indigencia, pero no la pobreza. Sin el IFE hubiéramos tenido 27% de indigencia y un poco más de pobreza. No sirve para resolver problemas estructurales. Tenemos que ir a una política más focalizada de trabajo. Debemos dejar de incentivar los planes sociales. Tenemos que poner recursos en el trabajo que la gente fue construyendo porque no salimos más.

Agradecemos que exista preocupación, pero necesitamos que se planifique en base a las propuestas de la propia comunidad. Los feriantes, cartoneros, se organizaron por necesidad. Hay que dejar de mirar de forma paternalista o segregadora la pobreza, escuchar a los trabajadores y ver de qué manera puede el privado y los funcionarios ejecutar soluciones.

- ¿Y cómo impactó la pandemia en estas actividades?

- La economía popular fue la que más sufrió y la que más rápido empezó a encenderse. Comenzó con el trueque, el intercambio, la pequeña obra. Lo que pasa es que el movimiento económico es muy bajo, pero la gente busca construir respuestas. El sufrimiento es grande y seguirá siendo grande, pero la respuesta comunitaria es muy visible.

Por eso a nosotros nos parece necesario que las compañeras de comedores y merenderos sean vacunadas porque no pararon ni un solo día y es una actividad esencial porque los hijos de nuestros compañeros cuando pueden ir al colegio, una de las prioridades es comer en la escuela.

- ¿Cómo está ahora la situación de los comedores y merenderos?

- Siempre crece la demanda en invierno. Y con la pandemia aún más. Solamente el 35% de los alimentos que distribuimos en el Movimiento Evita proviene del Estado, después tenemos donaciones de supermercados, vecinos, pequeños locales o aporte de los compañeros cuando falta para estirar. Los circuitos de solidaridad son muy profundos. Las compañeras de comedores y merenderos son estratégicas porque somos un factor de estabilidad democrática porque si las personas no tuvieran donde comer, Argentina sería mucho más inestable.

- Las últimas cifras oficiales informaron que la pobreza subió al 42%, ¿cómo lo ves en la calle?

- ¿Sabes cómo medimos la pobreza? Con el crecimiento de los platos de comida, con el de las filas de chicos que buscan tomar un vaso de leche, los que piden por una changa. Va a dar peor la pobreza. Estamos llegando a niveles de la crisis del 2001. Ahora la crisis es un serrucho hacia abajo que no para de descender. La situación social está más contenida. El conflicto social está más organizado, pero la crisis tiene tendencia a ser más profunda.

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