Por el contrario, Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), considera que los principales lineamientos de la política económica han sido muy claros desde el inicio y están articulados “para consolidar un modelo económico sustentado en la producción y el trabajo”.
Ahora bien, responde ante la pregunta de este medio, “si alguien pretende un paper de políticas que no vas a cumplir como sucedió en el gobierno de Macri, deberá seguir esperando porque eso no tiene el más mínimo sentido”. Y continúa: “dicho esto, da la impresión que la mención de no tener un plan económico es sencillamente una chicana”.
La postura de Letcher, en diálogo con este medio, se encuadra con las declaraciones radiales de Todesca, en las que sostuvo que el plan económico siempre fue el mismo: “La producción, el empleo, el estímulo a las exportaciones y la sustitución de importaciones; allí donde la Argentina tiene capacidades productivas”. La funcionaria resaltó: “Cuando dicen que no hay un plan económico, es porque no es el plan que ellos quieren”.
Para el economista Lorenzo Sigaut Gravina, socio fundador de Equilibra, “hay un plan económico, una idea clara de Guzmán cuando arrancó, que era reestructurar la deuda, tratar de tranquilizar la economía y, desde fin del año pasado, estabilizar el mercado cambiario”.
Pero, para 2021, esa hoja de ruta tuvo algunos desvíos: “La meta de inflación del 29% fue superada, no estaban presupuestados gastos por el COVID-19 y los subsidios iban a mantenerse estables o subir en línea con el resto de la economía. Por eso vemos a un Gobierno que tiene que implementar parches y medidas de contención”, detalla.
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El ministro de Economía Martín Guzmán junto al anfitrión y presidente del CICYP, la UIA y la Copal, Daniel Funes de Rioja. El jefe del Palacio de Hacienda estuvo con empresarios en el Hotel Four Seasons el miércoles.
El plan económico del Gobierno y las elecciones
Una frase muy escuchada entre los analistas es que el objetivo del Gobierno es llegar a las elecciones lo mejor posible. Desde esa lógica, analiza Camilo Tiscornia, director de la consultora C&T, “por cómo entiende el funcionamiento de la economía, el Gobierno sabe que no es un año para hacer correcciones importantes en materia fiscal, que es lo que el FMI trataría de pedir, ya que el centro de nuestros problemas está en el déficit fiscal”.
Al ser un año de elecciones, aporta Sigaut Gravina, “la coalición gobernante sabe que si se acelera la inflación no están creciendo los salarios en términos reales, no se pueden subir las tarifas y hay que reforzar paritarias”. En definitiva, coinciden ambos, arranca una nueva agenda que consiste en llegar a las elecciones en medio de una situación muy compleja en diversos aspectos económicos y por la pandemia.
Efectivamente, los especialistas consultados por A24.com creen que el plan actual se resume en “llegar a octubre como sea y después se verá”. Pero en ese después, explica Tiscornia, “ habrá correcciones importantes, lo cual tampoco significa que lleven a un acuerdo inmediato con el Fondo, aunque post elecciones puede ser más factible”.
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Cecilia Todesca, viceministra de Gabinete, salió a asegurar que el Gobierno tiene un plan basado en "la producción, el empleo, el estímulo a las exportaciones y la sustitución de importaciones".
El acuerdo con el FMI
Paradójicamente, si uno revisa en frío los números fiscales y la acumulación de reservas en los primeros meses del año podría considerar que son medidas hechas para el FMI. No obstante, destaca Gravina, “en tanto que el Gobierno necesita de una política económica expansiva, los incentivos a acordar con el Fondo antes de las elecciones se redujeron significativamente; y ahí está el principal desvío del programa económico”.
En todo caso, la percepción es que el Gobierno quiere tener absoluta libertad económica durante los próximos meses, hasta las elecciones, para acordar después con el FMI. “Esto parece lógico en un año electoral, pero también lo es que comiencen los interrogantes sobre el día después, cuando vuelvan todos los problemas que ya tenías y fuiste acumulando, como las tarifas o el precio del dólar”, remarca el economista de Equilibra.
En tanto que para Borenstein queda claro que “el ministro Guzmán hubiera querido cerrar el acuerdo este año, pero se encontró con una negativa de sus jefes y, por eso, creemos que llegará después de las elecciones”.
Por eso, remarca, como parte de cualquier plan será clave “tomar medidas para eliminar el déficit de acá a un par de años, lograr una reducción del financiamiento del Banco Central al Tesoro para empezar a anclar la inflación y bajar de a poco; y, en tercer lugar, ver de qué manera se va eliminando el cepo gradualmente, para mejorar el clima de negocios y que aparezcan inversiones que, en el largo plazo, es lo que te hace crecer”.