Entrevista con A24.com

Isidro Guardarucci: "El presupuesto es una ruta que tiene mal los puntos cardinales"

El economista asociado de FIEL y exdirector provincial de presupuesto público explicó que inicialmente, los salarios y la seguridad social no iban a perder contra la inflación y hoy son los sectores más atrasados.
Julia D´Arrisso
por Julia D´Arrisso |
Si vos tenés deuda y estás aplicando usar los encajes bancarios

"Si vos tenés deuda y estás aplicando usar los encajes bancarios, entonces estás siendo menos optimista porque pensás que las colocaciones en pesos no van a alcanzar", le dijo Guardarucci a A24.com.

Entre los distintos “mantras” que esbozó el Gobierno, uno de los más repetidos es que el Presupuesto funciona como una hoja de ruta para guiar el rumbo de la economía. Sin embargo, el economista asociado de FIEL y exdirector provincial de presupuesto público, Isidro Guardarucci, cuestiona esa concepción. “Es una ruta que tiene mal los puntos cardinales”, desliza en una charla con este medio.

Según su visión, las partidas presupuestarias parten de una base ya imposible de cumplir, la de la meta del 29% de inflación, que genera desvíos en las asignaciones y tendrá sus consecuencias en el objetivo de recuperar el poder adquisitivo de los salarios y la seguridad social.

- Estamos atravesando una serie de cierres intermites para contener la segunda ola de coronavirus, ¿cómo crees que va a impactar en la economía?

- Sin dudas que hay impacto. El año pasado la caída de la actividad fue brutal. Si en vez de cerrar dos meses, es un mes o dos semanas, será una fracción del parate que tuviste cuando se cerró todo el año pasado. Hay sectores como turismo y gastronómicos que están definitivamente cerrados y eso tiene efectos en la actividad.

En función de cuánto dure esta etapa será el impacto, pero va a ser menos que el año pasado. Además, cuando mirás la actividad, siempre la economía va a mejorar porque el año pasado estuvo totalmente cerrado, pero si comparás contra dos años atrás, todavía queda por crecer.

La recuperación para 2021 creemos que va a ser del 5,8%. Si esta segunda ola pega más, la actividad caerá más y si llegan más vacunas, será mejor. Es más o menos una recuperación de la mitad de lo que perdiste el año pasado.

- Se aprobaron una serie de ampliaciones presupuestarias destinadas al llamado “Gasto Covid”, ¿qué implican esos movimientos en el presupuesto?

- Esos gastos son menores. Cuando mirás la foto final del resultado fiscal son cuestiones menores. Son décimas de porcentaje del producto. Estamos hablando del 0,1% o menos, dependiendo de cada ampliación. Para la foto de lo que vamos a ver en el año no te vas a dar cuenta, pero lo que sí te mueve el perímetro del presupuesto es cuando tenés programas como el ATP e IFE. El año pasado, el IFE y el ATP fueron unos $500.000 millones. Son entre el 6% y 7% del presupuesto, alrededor de 1,7 puntos del PBI.

- ¿Cómo analizás la situación fiscal actual?

- El desvío fiscal no es tan grande en relación con lo que decía el presupuesto, pero sí cambió su composición. Si bien la pauta del 29% de inflación nunca fue cumplible, había partidas por encima de ese valor, que se traducían en una recomposición de los salarios públicos y la seguridad social, y también había una fuerte caída en los subsidios, pero ahora tenés una gran contención de los salarios públicos y jubilaciones mayormente, pero no así en subsidios.

El ajuste se va haciendo a donde se va pudiendo y es desigual. Hay partidas muy relevantes que han determinado la salud fiscal de Argentina, como los subsidios, pero uno espera que eso no este ajustado. El resultado fiscal del presupuesto, que es de 5,6%, parece alcanzable, pero con una composición rara porque si bien el Gobierno tiene cierto control de la discusión paritaria no podés ajustar mucho una partida que puede generar un conflicto social y que mucha gente pide una recuperación después de que los salarios vienen perdiendo durante los últimos años.

- ¿Eso quiere decir que se desvirtuó el presupuesto original planificado por el Gobierno?

- El presupuesto se desvirtúa cuando la pauta macroeconómica no se va a cumplir, sumado a los cambios de política tributaria que se fueron metiendo. Es decir, las pautas macroeconómicas decían que la economía era menos inflada y hay impuestos que van apareciendo en el camino.

Si mirás las modificaciones presupuestarias de los primeros meses del año, en varias se levantaron los recursos, pero cuando partís de una pauta macroeconómica equivocada tan distante de la realidad, entonces ya está desvirtuado.

Se va a inflar el gasto y eso tiene que irse reconfigurando. El presupuesto ya iba a estar cambiado, pero en la foto inicial, los salarios y la seguridad social no iban a perder contra la inflación y hoy son los que los que vienen más atrasados.

- El Gobierno repitió en varias oportunidades que el presupuesto es su hoja de ruta… ¿creés que eso se cumple en la práctica?

- No, partiendo de que es una ruta que tiene mal los puntos cardinales. Tu problema es que tenés inflación del 29%, son pautas irrealistas y eso implica desvíos. Gran parte del presupuesto viene dado, pero también hay decisiones que se desviaron, como los subsidios y la tarjeta Alimentar, que duplicó la población alcanzada y en el presupuesto estaba previsto para 1,5 millones de personas y ahora son 4 millones.

El número final va a dar parecido a lo esperado, pero la composición interna no se cumple. No es lo mismo llegar a un destino de una forma u otra.

- ¿Y cómo se va a sentir esa desviación de las partidas?

- Si hay que buscar un emblema del desastre fiscal argentino, la gran insignia fueron los subsidios y su dinámica es creciente en el tiempo. El caso de los subsidios es un derroche de dinero enorme que hoy por hoy la mitad la paga doña Rosa y la mitad la paga el Estado. Si los costos suben, el subsidio va a tener que crecer para que la parte que paga doña Rosa siga siendo prácticamente la misma. Entonces, el Estado tiene que pagar lo que se hace cargo y para que a doña Rosa no le suba más la tarifa.

A largo plazo, las expectativas para 2022 son peores porque la capacidad de tener un equilibrio fiscal en el futuro es mucho más baja. Y eso quiere decir que lo tenés que financiar y no tenés forma. Es más emisión, más inflación, más problemas e inestabilidad constante. Básicamente no salís de la dinámica de una situación fiscal acuciante, de la necesidad de imprimir y de la inflación.

- Una de las grandes disputas económicas de esta segunda etapa de la pandemia tiene que ver con el cuidado del área fiscal y la posibilidad de emitir mayor dinero para asistencia… ¿considerás que se pueden equilibrar ambos objetivos?

- No hay una dicotomía entre la situación fiscal y la emisión. Si sos prudente fiscalmente, emitís menos, si no sos prudente, emitís más. El problema fiscal está vinculado con tener déficit, que genera que emitas más y se asocia a la inflación. Si el resultado fiscal termina más o menos acorde con lo presupuestado quiere decir que cumple con lo planificado a la hora de ver cómo se financia todo.

Si me tengo que guiar por las señales de los últimos días, la resolución que permite que se utilicen los encajes bancarios para financiar al tesoro es un recurso poco común, entonces hay algún problema de financiamiento o no se van a conseguir los pesos que se necesitan para financiarse a través de deuda. Si vos tenés deuda y estás aplicando usar los encajes bancarios, entonces estás siendo menos optimista porque pensás que las colocaciones en pesos no van a alcanzar.

- ¿Cuál de todas las partidas del presupuesto es la que más te preocupa?

- Hay dos. Una es explicita y la otra implícita. La explicita es la de los subsidios. Es un problema de la mala calidad que tiene el gasto público. La implícita tiene que ver con la política tributaria. Más allá del déficit fiscal y la emisión, la presión tributaria es altísima y la calidad para financiar de la política tributaria es catastrófica.

Si miramos el deterioro de la política tributaria de los últimos meses es dramática. Se liberó que las provincias cobren más ingresos brutos, bajó el impuesto a los empleados formales a través de Ganancias, se aumentó el impuesto a las ganancias a las empresas. Son gravámenes que van en contra del crecimiento sano, la inversión y la formalidad laboral.

- ¿Y cómo salimos de esa dinámica?

- Cualquier cosa que quieras que esté mejor, requiere un esfuerzo. No hay una forma mágica para que las cosas sucedan. El esfuerzo viene con priorizar y enfrentar los problemas, y cortarlos de raíz. Si vos sabés que vas a tener un problema a futuro, tenés que enfrentarlo hoy. Vas a tener que tener disciplina fiscal.

Hay partidas chiquitas que no tendrían que generar complicaciones al Estado y en cada línea del presupuesto hay que dar una batalla interna. Obviamente que eso se traduce en Hacienda contra el resto de los ministerios.

Esto no es por Guzmán. Siempre sucede. Es difícil. Si nosotros no reconocemos que hay un problema nunca lo vamos a solucionar. La disciplina fiscal es dolorosa y costosa, y hacia adentro es más costosa que ninguna.