En el caso de los hogares, los ingresos laborales representaron el 75,7% de los ingresos totales, mientras que los ingresos no laborales alcanzaron el 24,3% restante. El peso de los ingresos no laborales fue mayor para los deciles de ingreso total familiar más bajos, siendo igual al 60,4% en el primero y 13,7% en el décimo.
Brechas de ingresos
En tanto la brecha entre la mediana del decil 10 y el decil 1 de ingreso per cápita familiar de la población fue de 13, por lo que comparado con el mismo dato de un año atrás se redujo en dos puntos y se mantuvo sin cambios respecto al segundo trimestre del año. Respecto al último trimestre sin aguinaldo (cuarto trimestre de 2022) tuvo una leve mejora.
Respecto de la población ocupada, se registró un monto medio de $78.930 y un ingreso mediano de $62.000, equivalente al límite superior de ingresos del decil 5, bajo el cual se sitúa el 50% de la población con trabajo.
El ingreso promedio de los primeros cuatro deciles, ordenada según ingreso de la ocupación principal, es de $29.252. El ingreso promedio del estrato medio es de $78.244, mientras que el ingreso de los deciles 9 y 10 equivale a $179.173
Brecha de género
Por otro lado, la brecha de género, es decir, entre los ingresos de varones y mujeres mejoró respecto al 26% que había alcanzado en el segundo trimestre y entre julio, agosto y septiembre fue del 24,5%. Los perceptores varones tuvieron un ingreso promedio de $95.609, mientras que el de las mujeres fue de $72.150.
Mejora la distribución en medio de un período de desaceleración actividad
El progreso en cómo se distribuyeron los ingresos se dio en un escenario de en el que el Producto Bruto Interno (PBI) creció 1,7% en el tercer trimestre por encima del período julio-septiembre y un 5,9% en relación al 2021. En ambas mediciones, todos los componentes mostraron incrementos siendo inversión el de mayor importancia.