Matías Kulfas no tuvo éxito en su paso por esta repartición. Las empresas en su gestión, más allá de la pandemia, sufrieron inconvenientes de todo tipo. Restricciones en el acceso a divisas para importar, aumentos de costos, controles de precios, presión impositiva y más recientemente la falta de gasoil en el transporte. Quizás algunas de las causas de esos inconvenientes no surgieron en su despacho pero tampoco el funcionario pudo solucionarlas.
Los llamados más frecuentes que recibía Kulfas estaban relacionados con las trabas a las importaciones que están en su máximo hoy. Desde autopartes hasta el café, todos los sectores industriales se ven afectados por las restricciones que a su vez desembocan en faltantes en el mercado minorista.
¿Podrá Daniel Scioli solucionar las trabas que aquejan al sector empresario? Difícil. Es que en realidad lo que escasean son dólares en el Banco Central. Y no van a llover divisas por el cambio de funcionarios. La brecha cambiaria en torno al 75% complica la economía y el deporte nacional pasó a ser el de obtener dólares al tipo de cambio oficial. El argumento de Matías Kulfas fue siempre el de la “restricción externa” y la escasez de dólares: debió mirar la contracara que es la abundancia de pesos.
Si el albertismo alimentado por el “Grupo Callao” hubiera adoptado una política monetaria y fiscal seria, los pesos no sobrarían y por ende, los dólares no escasearían. Lo preocupante es que los pesos siguen sobrando y pareciera que van a sobrar bastante más en los próximos meses. Nada cambia.