Moody’s sostuvo que la perspectiva positiva refleja la posibilidad de que el perfil crediticio del país continúe fortaleciéndose si la estabilización económica se consolida y se profundizan las mejoras estructurales en las cuentas externas.
La calificadora también consideró que, pese a los riesgos políticos vinculados a las elecciones generales de 2027, el margen para cambios bruscos en la política económica se redujo respecto de otros ciclos electorales, lo que incrementa las probabilidades de continuidad de las medidas actuales y de una mejora sostenida en la capacidad de pago de la deuda.
En paralelo, elevó la calificación de la deuda en moneda local de B1 a Ba3 y la de moneda extranjera de B2 a B1. Según explicó, la diferencia entre ambas notas refleja una mayor previsibilidad de las políticas económicas y una menor intervención estatal en la economía, aunque persisten algunos riesgos políticos y externos que aún se corrigen de manera gradual.
Tras conocerse la decisión, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el viceministro José Luis Daza celebraron la mejora. “Con esta decisión, las tres grandes calificadoras (Moody’s, S&P y Fitch) quedan alineadas en B- por primera vez en más de una década. Miles de mandatos institucionales que exigen dos o tres agencias, o que utilizan la calificación promedio, tienen desde hoy luz verde para invertir en Argentina”, planteó Daza en su cuenta oficial de X.