Lo que va a pasar hacia adelante, no lo sabemos y hay mucho tiempo hasta que ingrese un nuevo equipo económico en diciembre.
Hoy los pronósticos indican que el fuerte faltante de dólares va a agravarse claramente por la sequía. Se espera que dejen de ingresar unos USD 18.700 millones, tras una caída del 43% en la producción de trigo, maíz y soja: unos 50 millones de toneladas menos.
En el corto plazo, sin embargo, se especula con que podrían ingresar unos USD 7.000 millones en relación al denominado “Dólar Soja 3”; cuyo atractivo, con el paso del tiempo, va siendo cada vez menor.
Afortunadamente los precios internacionales siguen siendo un punto a favor de la economía nacional. A pesar de la baja de los commodities, la soja continúa cotizando en torno a los USD 530, frente a los USD 350 que se negociaban antes de la recientemente finalizada pandemia del coronavirus.
En este escenario, para el economista Salvador Di Stefano, las expectativas de inflación que se anunciaron la semana pasada en el REM (Relevamiento de Expectativas de Mercado) en torno al 126% “resultan muy optimistas; pudiéndose realmente situarlas a 12 meses en torno al 200%. También podría preverse una devaluación que lleve al dólar oficial en torno a los $800”.
Sin embargo, es muy probable que el Gobierno se dedique a defender la cotización actual del dólar oficial con gran vehemencia, debido a que probablemente considera que una devaluación podría poner en riesgo la gobernabilidad.
La soja es muy escasa y no será para nada abundante la cantidad de dólares que pueda aportar este producto a la economía. La siembra de trigo está en problemas en estos momentos, en los cuales no está lloviendo en el interior del país. Las toneladas de trigo a sembrarse se proyectan en 15 millones de toneladas para cosechar en diciembre de 2023, afectadas encima por adelantos de retenciones ya gastados a cuenta.
Esto hace pensar que el escenario por delante es por demás inflacionario, con un enorme problema de LELIQs que debe gestionar el gobierno en tiempos electorales donde los aumentos salariales obligarán a una mayor inyección de circulante.
Y, en materia del dólar, prácticamente no se le puede proyectar un techo; en medio de un proceso electoral en el que la diversidad de las propuestas en relación a la moneda estadounidense son muy variadas y no permiten prever un horizonte que aleje al mercado de las confusiones que se viven actualmente. La volatilidad impresionante y la falta de propuestas hacen el panorama muy complejo.