Informe de la UCA

Revelan que el 83,5% de los trabajadores restringe comidas o la calidad de su dieta durante la jornada laboral

El relevamiento del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, realizado junto a Edenred sobre 1.171 trabajadores formales, también advierte que uno de cada cuatro directamente no come durante las horas de trabajo.

Marina Jiménez Conde
por Marina Jiménez Conde |
Revelan que el 83,5% de los trabajadores restringe comidas o la calidad de su dieta durante la jornada laboral

Un estudio sobre la alimentación en la jornada laboral revela que el 83,5% de los trabajadores de Argentina enfrenta algún tipo de vulnerabilidad por restringir la cantidad de comidas o resignar calidad nutricional por factores económicos. Además, evidenció que uno de cada cuatro directamente no come en el trabajo.

Se trata de un estudio realizado por Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) en colaboración con la empresa Edenred basado en una encuesta nacional a 1.171 trabajadores formales.

La encuesta reveló que el 77,4% come durante la jornada laboral, mientras que un 22,6% directamente no come en el trabajo. Esa ausencia se concentra en el sector público, las pequeñas empresas y, de manera específica, en el Noreste argentino (NEA), donde la mitad de los trabajadores (50,1%) declara no hacerlo.

La vulnerabilidad alimentaria

Dentro del 83,5% que tiene algún tipo de vulnerabilidad, un 27,3% disminuye la cantidad de comidas o baja la calidad de lo que consume, en tanto que un 56,2% experimenta ambas situaciones en simultáneo. Por contrapartida, solo el 16,5% de los asalariados se mantiene al margen de cualquier forma de privación alimentaria durante su jornada laboral.

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Al hacer foco en los motivos económicos de la privación alimentaria, un 61,1% de los trabajadores admite que se saltea alguna comida en la jornada laboral por falta de recursos. Mientras que un 78,5% opta por alimentos menos nutritivos por cuestiones de presupuesto.

Gastos e infraestructura

Según los encuestados, para almorzar en el trabajo un 36,1% gasta menos de $5.000; un 43,9% necesita entre $5.001 y $10.000 diarios; y el otro 20% supera los $10.000. Es decir, la mayoría (80%) destina hasta $10.000 en el almuerzo.

Sin embargo, desde la UCA y Edenred alertan que el 55,6% de los asalariados no recibe ningún tipo de contribución de su empleador para comer. Pero entre quienes sí lo perciben (44,4%), el apoyo resulta regresivo: es más habitual entre los salarios altos, mientras que la falta de cobertura es persistente en los de menores ingresos. Por ejemplo, el 41,8% de los trabajadores que ganan hasta $800.000 califica su dieta como poco saludable, una cifra que se reduce al 23,8% entre quienes superan los $2.000.000.

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La infraestructura básica en el trabajo es otro factor a tener en cuenta. Cuando hay comedor, el 60,6% de los trabajadores lo utiliza. Cuando hay equipamiento básico (como heladera o microondas), el 47,6% come en el escritorio. Pero cuando no hay infraestructura, el 53,1% come en el escritorio, 24,0% en espacios públicos y 9,9% se va a su casa, sobre todo en el interior del país.

Otro dato a tener en cuenta es que entre quienes no tienen acceso a recursos como heladera o microondas, el salteo de comidas asciende al 72,0%. En cambio, los que cuentan con un aporte del empleador ven reducida esa incidencia al 43,9%.

Aporte del empleador

Según el relevamiento, el 80,4% de los asalariados se manifiesta a favor de recibir un aporte de su empleador para la alimentación y además desde la UCA remarcan que más aún cuando se les pregunta a trabajadores de la construcción (90,1%), los jóvenes (84,9%) y a aquellos que ya se saltean comidas y comen mal, donde el valor llega al 91,5% de los casos.

Un 58,7% de los trabajadores espera mejoras significativas en su bienestar si recibiera este tipo de ayuda, una percepción que se eleva entre mujeres, jóvenes y empleados del sector público, donde las condiciones actuales son más precarias.

Consultada por A24.com sobre el tipo de aporte que el empleador haría y la implementación que se haría de él, la investigadora responsable del informe en el ODSA-UCA, Ianina Tuñón, indicó que "en población especialmente vulnerable, la recepción de un aporte económico para poder destinarlo a la cuestión alimentaria es bien recepcionado" y remarcó que la "forma que en se puede implementar es que estas poblaciones vulnerables deban destinar esos ingresos a la alimentación".

"Es además del salario", indicó la directora de Asuntos Públicos para Europa, América Latina y Medio Oriente de Edenred, Bárbara Granatelli, y agregó que se trata de "replicar lo que ya sucede con el comedor empresa". "Esto es exactamente lo mismo, es darle mayor posibilidad a la gente de acceder a ese beneficio", indicó Granatelli.

Además, observó que el artículo 103 bis de la reforma laboral, recientemente sancionada, deja de contemplar a la figura del comedor laboral como solamente "la estructura del beneficio social dentro de la empresa" y pasa a considerarlo como "cualquier tipo de comedor", lo que incluye también a los comercios cercanos.

El estudio “La alimentación y comensalidad en la población asalariada de la Argentina” se dará a conocer este martes a las 18 a través del canal de YouTube de la UCA.

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