La Supercopa de anoche le genera anticuerpos para fortalecer su espíritu para los desafíos más exigentes que serán seguramente a partir de octavos de final de la Copa Libertadores, que es el listón más alto de acuerdo a lo obsesiva que se volvió esta competición en los últimos años.
La gestión de recursos para Alfaro será menos traumática a partir de estas victorias, dado que en otras circunstancias ¨la recuperación anímica del plantel¨que fue prioritaria para el técnico se convertiría en un problema mayor. Las formas quedan relegadas por esta prioridad, y el propio técnico reconoce aún ¨la falta de identidad¨ que padece el equipo todavía. Alfaro por ahora respeta más la naturaleza de los jugadores que cuenta en su plantel ocupando al menos espacios, pero preferiría funciones que se adecúen más a su sistema.
En esa dualidad camina Alfaro en este tiempo, entre la acumulación de jerarquía y sus creencias para sentirse más a gusto con sus convicciones. Mientras tanto, se aferra a esta victoria para rescatar los buenos ratos de gloria.