Emocionante

Boca y un grito de desahogo

Hugo Balassone
por Hugo Balassone |
Boca y un grito de desahogo

Todavía el mundo Boca sigue festejando. Y es un grito que estaba atragantado. Aunque la Supercopa no representa demasiado, los efectos de una nueva derrota en finales hubiese generado mayores angustias.  Había para Boca demasiados riesgos, en un partido incómodo. Estaban bajo examen, sobre todo los finalistas de Madrid. Heredaba Alfaro, en el comienzo de su ciclo, una final con más costos que beneficios. 

Central lo llevó a penales, pero Boca debió ganarlo claramente durante el juego. Sobre todo en el complemento, avasalló a Central y tuvo chances muy nítidas. Generaba Villa por afuera, entró bien Pavón y tuvo mayor amplitud para atacar. 

Los triunfos no suelen revisarse demasiado, así como la prueba de fuego de estos futbolistas pasaba por el temple, tan discutible por lo sucedido en Madrid, y en esto claramente se despejaron las dudas. Pero en lo que debe proyectarse en función de los desafíos superiores, este equipo sigue sin conseguir afinidades. Y potencialmente tiene jugadores para generar combustión. 

El nivel de Mauro Zárate lo situó, por primera vez en la consideración del técnico, por encima de Carlitos Tévez. Alfaro decide ocupar el mediocampo con diferentes funciones. Villa para acelerar y Bebelo Reynoso de puente hacia Zárate. Pero el equipo queda disperso en la cancha, y aún carece de mejor química entre los dispuestos a conectarse.  

La Supercopa de anoche le genera anticuerpos para fortalecer su espíritu para los desafíos más exigentes que serán seguramente a partir de octavos de final de la Copa Libertadores, que es el listón más alto de acuerdo a lo obsesiva que se volvió esta competición en los últimos años. 

La gestión de recursos para Alfaro será menos traumática a partir de estas victorias, dado que en otras circunstancias ¨la recuperación anímica del plantel¨que fue prioritaria para el técnico se convertiría en un problema mayor. Las formas quedan relegadas por esta prioridad, y el propio técnico reconoce aún ¨la falta de identidad¨ que padece el equipo todavía. Alfaro por ahora respeta más la naturaleza de los jugadores que cuenta en su plantel ocupando al menos espacios, pero preferiría funciones que se adecúen más a su sistema.  

En esa dualidad camina Alfaro en este tiempo, entre la acumulación de jerarquía y sus creencias para sentirse más a gusto con sus convicciones. Mientras tanto, se aferra a esta victoria para rescatar los buenos ratos de gloria. 

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