“Voy a recuperar cada territorio que fue tomado”, afirmó el candidato del Partido Liberal, quien también anticipó leyes más duras y planteó que los principales grupos criminales sean considerados organizaciones terroristas, en línea con una política impulsada por Estados Unidos.
Lula, por su parte, defendió una iniciativa que se discute en el Congreso para enfrentar al crimen organizado. Según sostuvo, el objetivo será proteger a las comunidades y aumentar la presión sobre los delincuentes.
Al pasar a la economía, Bolsonaro planteó que Brasil necesita un cambio de gobierno y sostuvo que el primer paso para lograrlo es desplazar a Lula de la Presidencia.
El mandatario respondió con críticas a la trayectoria laboral de su contrincante y afirmó que el costo de vida era más elevado durante la gestión de Jair Bolsonaro. También atribuyó parte del aumento internacional de los combustibles a la guerra en Irán, a la que vinculó con el presidente estadounidense, Donald Trump.
En materia social, Flávio Bolsonaro anunció que creará un Ministerio de la Prosperidad y prometió un programa para ayudar a las personas endeudadas, con una moratoria de un año. Lula, en tanto, defendió la generación de empleo de calidad a partir de la economía digital, la economía verde y la formación profesional de los jóvenes.
Acusaciones de corrupción y un cruce por las investigaciones judiciales
Las acusaciones personales fueron otro de los ejes de la discusión. Bolsonaro sostuvo que los gobiernos de Lula estuvieron marcados por la corrupción y aseguró que, si llega a la Presidencia, combatirá ese delito.
El actual mandatario rechazó los cuestionamientos y acusó a su rival de mentir. También advirtió que el senador perderá su inmunidad parlamentaria si deja su banca tras las elecciones, aunque no precisó en ese momento qué consecuencias judiciales podría enfrentar.
Durante el intercambio, Lula mencionó a Roberta Lucinda, empresaria y lobista que, según el material citado durante el debate, está en el centro de una investigación de la Policía Federal brasileña y del Supremo Tribunal Federal en la que aparece involucrado su hijo, conocido como Lulinha. El presidente sostuvo que se trata de un asunto que debe investigar la Policía Federal y respondió con referencias a Eduardo Bolsonaro, hermano de su adversario.
La tensión aumentó cuando ambos se acercaron en el escenario mientras intercambiaban acusaciones. Bolsonaro le pidió a Lula que se alejara y lanzó una chicana sobre su billetera.
El presidente, a su vez, reclamó explicaciones sobre fondos millonarios que Bolsonaro habría manejado como senador para financiar una película sobre su padre y sobre la compra de una vivienda. “Solo estoy pidiendo una explicación”, insistió.
Bolsonaro acusó a Lula de haber sido condenado en distintas instancias y luego beneficiado por sus aliados. El mandatario respondió que su rival había perfeccionado su forma de mentir y lo comparó con Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por golpismo, según la información difundida en el debate.
La motosierra de Milei y las diferencias sobre salud pública
La referencia al presidente argentino llegó cuando Lula le preguntó a Bolsonaro por su vínculo con Milei y por la posibilidad de aplicar en Brasil un programa económico similar.
“¿Usted va a seguir su modelo? Contésteme. ¿Va a pedirle prestado la motosierra a Milei?”, planteó el mandatario.
Bolsonaro evitó responder directamente sobre la motosierra y contraatacó con una pregunta sobre Maduro: “¿Sabe que está preso?”, expresó.
La discusión continuó con la política sanitaria. Lula le preguntó a su rival si tenía previsto privatizar el sistema público y gratuito de salud, y cuestionó su conocimiento sobre el funcionamiento de la atención estatal.
El presidente también le pidió que aclarara si indultaría a su padre, en referencia a Jair Bolsonaro. El senador, por su parte, cuestionó las salidas transitorias de personas condenadas y sostuvo que Lula estaba más preocupado por los derechos de los delincuentes que por los de las víctimas.
Pandemia, política exterior y propuestas de campaña
Los candidatos también discutieron sobre la pandemia de coronavirus. Lula acusó al gobierno de Jair Bolsonaro de haber rechazado la vacunación, mientras que Flávio respondió que el actual mandatario recibió las dosis sin inconvenientes y lo cuestionó por sus posiciones políticas.
En el plano internacional, Bolsonaro defendió el vínculo con Estados Unidos y aseguró haber representado los intereses de las empresas brasileñas en Washington. Lula, en cambio, cuestionó la relación de la familia Bolsonaro con ese país y preguntó si su adversario entregaría recursos estratégicos, como las tierras raras, a la Casa Blanca.
El senador respaldó además el Escudo de las Américas, una iniciativa impulsada por Trump para coordinar la lucha contra el narcotráfico en la región, y mencionó a la Argentina entre los países que se sumaron al plan. También propuso la castración química para los violadores.
Lula, por su parte, defendió la continuidad de su programa económico y alertó sobre una eventual privatización de Petrobras. En su cierre, agradeció a los brasileños que salieron a las calles para defender la democracia, aunque su intervención fue interrumpida por gritos desde la platea.
Bolsonaro cerró el debate con una promesa de trabajar para mejorar la prosperidad de la población y acusó al presidente de mentir durante el intercambio.
Una semana decisiva antes de la segunda vuelta
El debate se realizó siete días antes del balotaje, que se celebrará el domingo 25 de octubre. Según las encuestas mencionadas en la información previa al encuentro, la contienda presenta una diferencia estrecha entre ambos candidatos.
En la primera vuelta, realizada el 4 de octubre, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos frente al 45% de Lula, de acuerdo con los datos difundidos en el material de referencia.
Con la campaña en su tramo final, el cara a cara televisivo dejó expuestas las diferencias entre las propuestas de ambos postulantes en seguridad, economía, salud y política exterior, además de profundizar los cuestionamientos personales en una elección que definirá el próximo gobierno de Brasil.