Pandemia

Brasil: denuncian la muerte de 200 personas en un experimento contra el coronavirus con proxalutamida

Investigan si pacientes graves con Covid-19 fueron utilizados como "conejillos de indias" con una droga no autorizada, lo que les provocó la muerte.
Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
Brasil sacudido por una denuncia de una experimentación con una droga contra el coronavirus que causó la muerte de 200 personas (Foto: Archivo)

Brasil sacudido por una denuncia de una experimentación con una droga contra el coronavirus que causó la muerte de 200 personas (Foto: Archivo)

La Comisión Nacional de Ética en la Investigación de Brasil (CONEP) está investigando la muerte de 200 personas que estaban internadas en grave estado por el coronavirus y que participaron sin ser informados en un estudio experimental que tenía como objetivo probar un medicamento como tratamiento contra la pandemia.

"No se nos explicó qué medicamento era ni que se trataba de un estudio. Solo nos dieron un papel que firmamos porque confiamos en los médicos", es lo que repiten los familiares de las víctimas de una "experimentación" realizada en Brasil contra el coronavirus. Lo mismo aseguran las personas sometidas a esa práctica. Que a partir de ahora pueden ser llamados sobrevivientes.

Se trata de una prueba que se hizo con esas personas, tratadas como "conejillos de indias", con proxalutamida, un medicamento que se usa en determinados tratamientos contra el cáncer. Pero entre otras graves irregularidades, no está autorizado en el Brasil.

Entre las denuncias, una de las más increíbles por sus consecuencias fatales, figura que el equipo médico que administró esa droga no hizo ningún seguimiento puntual sobre la evolución de los pacientes que ya estaban en grave estado.

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Ficha clínica en la que se ve la administración de la droga no autorizada (Foto: Gentileza

Ficha clínica en la que se ve la administración de la droga no autorizada (Foto: Gentileza "El País")

Un caso testigo

El diario "El País" de España, publica el padecimiento de una mujer en Manaos, en donde surgió la cepa hoy conocida como la variante "Gamma". Su sobrina reveló que Zenite, una mujer de 71 años, comenzó a experimentar los síntomas del coronavirus en su casa. Como le faltaba el aire, la llevaron de urgencia al hospital.

Allí comenzó el "experimento" que le costó la vida. Se le aplicó un tratamiento con proxalutamida.

La sobrina contó que jamás les explicaron que su tía - en grave estado - formaría parte de un estudio para probar un nuevo medicamento contra la pandemia.

Primero arribó al hospital de Itacoatiara, en el Estado de Amazonas a 270 kilómetros de Manaos y luego la derivaron a otro centro hospitalario.

Fue allí que comenzó a recibir diariamente una cápsula de proxalutamida. La ya grave condición de la mujer de 71 años empeoró casi de inmediato. Con la ingesta de las primeras cápsulas comenzó a sentir que "le faltaba el aire”.

Su condición general siguió deteriorándose y su sobrina logró que la trasladaran una vez más. Al hospital regional de Manaos. Pero su "debilidad extrema" hizo imposible que se recuperara y murió el pasado 13 de marzo.

Más casos mortales por usar proxalutamida

Pero el caso de Zenite, no fue el único. Una investigación determinó que al menos otras 200 personas sufrieron el mismo proceso: fueron "conejillos de india" en una prueba con un medicamento no aprobado y lo pagaron con su vida.

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Proxalutamida, la droga utilizada de manera no autorizada en un experimento fatal (Foto: Archivo)

Proxalutamida, la droga utilizada de manera no autorizada en un experimento fatal (Foto: Archivo)

Qué es la proxalutamida

Es un medicamento, desarrollado por una farmacéutica china, que aún no está comercializado en Brasil. Se usa para el tratamiento en algunos casos de cáncer.

La Unesco denuncia la posible violación de "normas éticas y los derechos humanos de aquellos sometidos a ensayos experimentales sin haber sido advertidos previamente".

La proxalutamida es un antiandrógeno aún en desarrollo, un bloqueador de hormonas masculinas. La investigación del medicamento pertenece a la farmacéutica china Kintour. Originalmente se diseñó para tratar el cáncer de próstata.

La proxalutamida se asoció de inmediato en afecciones presentadas rápidamente en los pacientes: la causa principal de las muertes fue la insuficiencia renal y hepática, un cuadro compatible con el presentado por pacientes muy graves de coronavirus.

Esto dio pie a una doble investigación contra lo actuado en Brasil. A nivel internacional, por parte de la Unesco, la sección de la ONU que se ocupa de la ciencia, la salud y la educación.

La investigación en Brasil

La Comisión Nacional de Ética en la Investigación de Brasil (CONEP) está al frente de esta grave denuncia. Es una comisión que depende del ministerio de Salud. Por su parte ANVISA (agencia homóloga de la ANMAT en la Argentina) ya dejó bien en claro, como dijimos anteriormente, que la proxalutamida no está autorizada en Brasil.

Más allá de las investigaciones bioquímicas y científicas, la CONEP ya encontró una primera irregularidad administrativa: la cantidad de pacientes sometidos a este tratamiento experimental triplicó el número anunciado originalmente. El ensayo clínico, dirigido por el endocrinólogo Flavio Cadegiani, amplió sin permiso el número de voluntarios.

También se cambió el lugar del ensayo de la capital del país, Brasilia, al Amazonas. Después de producirse las muertes y a pesar de su elevado número no se realizó un análisis de las causas de los fallecimiento.

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Jair Bolsonaro, el presidente puede ser investigado sobre si sabía o dio la autorización para este experimento mortal (Foto: AP)

Jair Bolsonaro, el presidente puede ser investigado sobre si sabía o dio la autorización para este experimento mortal (Foto: AP)

La responsabilidad de Jair Bolsonaro

El presidente del Brasil defendió el uso de esta sustancia en pacientes con coronavirus, al igual que hizo con otros medicamentos que terminaron por demostrarse ineficaces, como la cloroquina y la ivermectina.

Sigue sumando episodios negativos en su comportamiento contra la pandemia. El escándalo de esta "experiencia mortal" llega casi en simultáneo con la declaración del primer mandatario de su negativa a vacunarse luego de una "seria reflexión".

Esta situación - por la gravedad de la noticia - también llegó al congreso brasileño. Varios diputados de la oposición reclaman al poder Ejecutivo un completo informe sobre las decisión que permitieron que el país se convirtiera en un banco de pruebas, sin el más mínimo respaldo científico, para experimentar en seres humanos una droga contra el coronavirus, "responsable de por lo menos 200 muertos".

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