Juan Pablo II declaró excomulgado en 1988 al monseñor Marcel Lefebvre tras consagrar cuatro obispos sin autorización del Vaticano. Fue su peor derrota y quedó marginado de la posibilidad de llegar a ser cardenal. El papa Benedicto XVI lo perdonó a él y a los obispos consagrados. Pero siguieron sin cambiar su postura radicalmente opuesta al "aggiornamiento" que implicó el Concilio Vaticano II.
Pasaron 38 años y ese sector volvió a cargar contra la autoridad doctrinaria del Papa, infalible en materia de fe. León XIV reaccionó con dureza, secundado por el cardenal dejado en un lugar clave por el papa Francisco.
Los cuatro obispos ordenados en desafío al Papa y los celebrantes, excomulgados de la Iglesia católica. (Foto: Gentileza Vatican News)
Casi 40 años más tarde, el nuevo desafío a la autoridad papal
Monseñor Lefebvre nunca aceptó los postulados de renovación a modernización del papa Juan XXIII y el Concilio Vaticano II. Y se enfrentó claramente con el papa que lo sucedió y completó las decisiones del Concilio: Paulo VI. Para Lefebvre todo terminó muy mal cuando desoyó al papa Juan Pablo II y ordenó a 4 obispos. El papa polaco los excomulgó a todos.
Devenida en la orden de la "Fraternidad Sacerdotal San Pío X", los seguidores de Lefebvre volvieron a la carga. De nuevo con la ordenación de 4 obispos. El papa León XIV les previno de no avanzar y les ordenó: "Vuelvan sobre sus pasos". Sin embargo, se cumplió con la irregular ordenación de Pascal Schreiber (Suiza),Michael Goldade (Estados Unidos), Michel Poinsinet de Sivry (Francia) y Marc Hanappier (Francia). Con la responsabilidad de Alfonso de Galarreta, español y Bernard Fellay, suizo, para la ceremonia.
Galarreta y Fellay no escarmientan. Ambos habían sido excomulgados en 1988 junto con Lefebvre por consagrar obispos sin autorización pontificia. Esa excomunión fue levantada por el papa Benedicto XVI en 2009. Pero al papa León XIV no le dejaron otra salida que volver a repetir a la excomunión.
El cardenal "Tucho" Fernández al frente del Dicasterio de la Fe. Puesto en ese lugar clave por el papa Francisco y ratificado por León XIV. (Foto: Gentileza Yahoo)
Un "soldado" de Francisco, custodio de la doctrina de la Fe
Estas cuestiones del corazón doctrinario de la Iglesia Católica están en el área privativa del Papa. Él, guiado por el Espíritu Santo, es infalible en estos temas. Pero tiene un "ministerio" que lo asesora. Es el "Dicasterio de la doctrina de la Fe". Es el organismo que estudia las escrituras, las bulas y encíclicas papales para mantener ordenada la Fe católica. En ese lugar, el papa Francisco puso a una "mano derecha" suya: el cardenal Víctor "Tucho" Fernández. Ejerce un cargo comparable al de un "ministro" en un gobierno. Provee todo el andamiaje doctrinario para que le vicario de Cristo indique el camino de la fe a los católicos.
Una vez que el León XIV decidió seguir la misma línea de Juan Pablo II hace 38 años, "Tucho" Fernández firmó la resolución tajante del dicasterio.
Todos los involucrados en este acto de "desobediencia" quedaron por "latae sententiae" en un acto que provoca o favorece un cisma. "Latae sententiae" es una expresión en latín que significa literalmente "por la sentencia misma" o "automáticamente" han quedado fuera del a Iglesia. Están excomulgados. Para Galarreta y Fellay, por segunda vez.
León XIV enfrentó su primer acto manifiesto de insubordinación. Y aplicó todo el poder que está a su alcance para mantener la jefatura en la doctrina de la fe para el catolicismo en el mundo.