Kiev amaneció este martes con un toque de queda ordenado por sus autoridades y con la confirmación de parte del gobierno de Ucrania de que sus fuerzas militares recuperaron un suburbio clave de la capital.
Kiev amaneció este martes con un toque de queda ordenado por sus autoridades y con la confirmación de parte del gobierno de Ucrania de que sus fuerzas militares recuperaron un suburbio clave de la capital.
Al sur del país, por otro lado, las tropas de Rusia mantenían el asedio contra la ciudad portuaria de Mariúpol, luego de que el presidente Volodimir Zelenski rechazara un ultimátum para entregarla a cambio de la salida segura de civiles.
Las fuerzas invasoras fueron acusadas de causar una catástrofe humanitaria en Mariúpol, donde unas 350.000 personas están atrapadas sin agua ni electricidad. Ese puerto ha sido bombardeado sin tregua y más de 2 mil personas han muerto, según autoridades locales, en lo que el jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, calificó como un "masivo crimen de guerra".
Mariúpol es un blanco clave porque le serviría a Rusia de puente entre las fuerzas en Crimea y los territorios controlados por Moscú en el norte y este, refirió la agencia de noticias AFP.
Esta mañana, en la jornada número 27 de la invasión, el Ministerio de Defensa ucraniano anunció que sus fuerzas recuperaron el suburbio de Makariv, en Kiev, después de una feroz batalla.
El territorio recuperado permitió a las fuerzas ucranianas retomar el control de una ruta clave y bloquear a las tropas rusas para que no rodearan Kiev desde el noroeste.
Sin embargo, el Gobierno ucraniano admitió que las fuerzas rusas pudieron tomar parcialmente otros suburbios del noroeste, entre ellos Bucha, Gostomel e Irpin, algunos de los cuales habían estado bajo ataque casi desde que el ejército ruso comenzó la invasión, el 24 de febrero.
Con las tropas empantanadas en muchos lugares, las fuerzas del presidente ruso, Vladimir Putin, están concentrando cada vez más su poder aéreo y artillería en las ciudades de Ucrania.
El presidente ucraniano Volodimir Zelenski, en tanto, volvió a hacer un llamamiento público a su par ruso, Vladimir Putin, para que acepte un diálogo cara a cara que incluya todos los temas que sean necesarios para alcanzar al menos el fin parcial de la guerra.
Zelenski reconoció en una entrevista publicada este lunes por la Compañía Nacional de Radiodifusión Pública de Ucrania, también conocida como Suspilne, que las negociaciones han tenido pocos avances, por lo que urgió a Putin a celebrar una charla cara a cara abierta a todos los temas, "en cualquier formato".
"Si tengo esta oportunidad y Rusia tiene el deseo, podríamos abordar todas las cuestiones", dijo.
"¿Resolveríamos todo allí? No, pero existe la posibilidad de que podamos parcialmente al menos detener la guerra", agregó.
La invasión ha expulsado a más de 3,5 millones de personas de Ucrania, según Naciones Unidas.
Zelenski reiteró anoche a la televisión ucraniana que Ucrania "ya entendió" que no puede unirse a la OTAN, y sugirió que el país estaría abierto a futuras discusiones sobre el estado de Crimea, que Rusia se anexionó en 2014, y la región oriental del Donbass, en manos de los separatistas respaldados por Rusia, pero dijo que ese era un tema para otro momento.
La situación del Donbass, donde están emplazadas las provincias rusoparlantes Donetsk y Lugansk, fue uno de los orígenes del conflicto, ya que Rusia reclamó durante años que Ucrania cumpliera con los Acuerdos de paz de Minsk de 2014 y 2015, según los cuales ambas provincias podían votar sus autoridades regionales y tener el idioma ruso como oficia y de enseñanza escolar.
Rusia asegura que ello no ocurrió, sino que, por el contrario, el gobierno ucraniano mantuvo un enfrentamiento militar "criminal" contra las milicias separatistas que, según cifras de Naciones Unidas, dejó al menos 14 mil muertos entre 2015 y 2021.
La Asamblea General de la ONU reanudará este miércoles el debate que inició a comienzos de este mes acerca de la situación derivada de la invasión de Rusia a Ucrania. El encuentro fue solicitado por escrito por Ucrania y varios de sus aliados, y su realización fue confirmada luego por el presidente de la Asamblea, el maldivo Abdulla Shahid.
Alemania, Canadá, Estados Unidos, Estonia, Francia, Georgia y Ucrania, entre otros, desean “estudiar las consecuencias humanitarias de la agresión” rusa, dijeron en carta a Shahid.