Estados Unidos atraviesa días de profundo dolor tras el desastre natural que sacudió al estado de Texas el pasado viernes 4 de julio, en medio de los festejos por el Día de la Independencia. Las fuertes lluvias y crecidas repentinas de ríos dejaron un saldo trágico: al menos 104 personas murieron y otras 11 permanecen desaparecidas. El condado de Kerr fue el más golpeado, con 84 fallecidos confirmados hasta ahora.
