En rigor, el 97% de las telecomunicaciones viaja por esta red, que puede ser desconocida por muchísimas personas que la utilizan a diario, sin tener idea de cómo llegan los datos, información o imágenes a sus pantallas de celulares, computadoras o televisores.
En total, en todo el mundo hay más de 400 cables submarinos que llevan señales mediante fibra óptica por todos los rincones del planeta. Son ya más de 1.200.000 kilómetros de ese tendido, vitales para la interconexión. Pero el conflicto de Medio Oriente, con la incorporación de los rebeldes hutíes, trajo esta situación de crisis inesperada.
Por el mar Rojo cruzan 15 cables submarinos. Los ataques constantes a los barcos comerciales también han dañado a esas vías de comunicación y transmisión de datos. En concreto, 4 han sido cortados y están fuera de servicio, con el lógico impacto en el retraso o pérdida del flujo de información.
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Cuatro de los 15 cables submarinos de comunicaciones globales fueron cortados y están inservibles. (Foto: gentileza Telegraphy).
En busca de caminos alternativos para las comunicaciones
La red está en constante expansión con proyectos como "Blue Ruman" de Google o el "cable 2Africa". Pero las empresas, ante la situación de bombardeos en el mar Rojo, están en una carrera contra reloj para redireccionar los flujos de la comunicación.
Seacom, TGN, AAE-1 y EIG, que conectan Asia con África, Oriente Medio y Europa, ya tienen problemas con la circulación de los datos y están pensando en reemplazos a través de otros nodos, como por ejemplo, vía Arabia Saudí.
Los buques comerciales -sobre todo los supertanques de combustible- achican distancias y costos uniendo el mediterráneo con el océano Indico. Bajo la superficie ocurre lo mismo con las comunicaciones gracias a estas redes de cables. Se aceleran los tiempos y se facilita la interconexión.
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Para reparar los cables dañados se necesitan barcos especiales que deben tener vigilancia militar para no ser atacados (Foto: captura de TV).
Esto hace que se estén potenciando alternativas también desde Asia oriental (China, Corea o Singapur). Pero mientras tanto, ya hay dificultades en el ritmo normal de las comunicaciones. HGC Global Communications, con sede en Hong Kong, ya elaboró un plan para diversificar su tráfico por tres rutas. La primera manda los datos de Hong Kong a Europa a través de China continental, la segunda a través de Estados Unidos y la tercera, sigue utilizando los 11 cables que permanecen en funcionamiento por el mar Rojo.
El proceso de reparación de los cables, en tanto, tiene el mismo problema que se da en la superficie: los barcos que deben realizar las tareas necesitan la custodia especial de militares, básicamente de Estados Unidos y Gran Bretaña, para no ser atacados por los rebeldes hutíes.