Guerra y la telecomunicación global

El inesperado daño que el conflicto en el mar Rojo está generando en las comunicaciones de todo el planeta

Rebeldes hutíes en Yemen atacan a barcos que cruzan la zona, en apoyo a Hamas por su guerra con Israel. Esto provocó un daño colateral que afecta al 25% de las telecomunicaciones.

Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
Cables submarinos de comunicaciones en el mar Rojo

Cables submarinos de comunicaciones en el mar Rojo, dañados por los ataques de los rebeldes hutíes (Foto: gentileza WION).

Es un efecto impensado de la guerra entre Israel y Hamas y, al mismo tiempo, una de las consecuencias ante la escalada del conflicto: por un daño causado en las profundidades del mar Rojo, el 25% de las comunicaciones globales están sufriendo graves inconvenientes.

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Por esos cables circulan las fibras ópticas que permiten el flujo normal entre los nodos de internet, telefonía y televisión de todo el mundo. El conflicto en Medio Oriente ahora dificulta esta conexión indispensable en el mundo actual.

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Las telecomunicaciones mundiales se realizan en un 75% mediante cables submarinos (Foto: gentileza: Telegraphy).

Las telecomunicaciones mundiales se realizan en un 75% mediante cables submarinos (Foto: gentileza: Telegraphy).

Una red submarina de transmisión dañada

Las comunicaciones no solo se realizan vía satélite o por wifi. Una gran parte de la conectividad planetaria se realiza a través de una compleja red de cables que surcan las profundidades de mares y océanos.

En rigor, el 97% de las telecomunicaciones viaja por esta red, que puede ser desconocida por muchísimas personas que la utilizan a diario, sin tener idea de cómo llegan los datos, información o imágenes a sus pantallas de celulares, computadoras o televisores.

En total, en todo el mundo hay más de 400 cables submarinos que llevan señales mediante fibra óptica por todos los rincones del planeta. Son ya más de 1.200.000 kilómetros de ese tendido, vitales para la interconexión. Pero el conflicto de Medio Oriente, con la incorporación de los rebeldes hutíes, trajo esta situación de crisis inesperada.

Por el mar Rojo cruzan 15 cables submarinos. Los ataques constantes a los barcos comerciales también han dañado a esas vías de comunicación y transmisión de datos. En concreto, 4 han sido cortados y están fuera de servicio, con el lógico impacto en el retraso o pérdida del flujo de información.

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Cuatro de los 15 cables submarinos de comunicaciones globales fueron cortados y están inservibles. (Foto: gentileza Telegraphy).

Cuatro de los 15 cables submarinos de comunicaciones globales fueron cortados y están inservibles. (Foto: gentileza Telegraphy).

En busca de caminos alternativos para las comunicaciones

La red está en constante expansión con proyectos como "Blue Ruman" de Google o el "cable 2Africa". Pero las empresas, ante la situación de bombardeos en el mar Rojo, están en una carrera contra reloj para redireccionar los flujos de la comunicación.

Seacom, TGN, AAE-1 y EIG, que conectan Asia con África, Oriente Medio y Europa, ya tienen problemas con la circulación de los datos y están pensando en reemplazos a través de otros nodos, como por ejemplo, vía Arabia Saudí.

Los buques comerciales -sobre todo los supertanques de combustible- achican distancias y costos uniendo el mediterráneo con el océano Indico. Bajo la superficie ocurre lo mismo con las comunicaciones gracias a estas redes de cables. Se aceleran los tiempos y se facilita la interconexión.

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Para reparar los cables dañados se necesitan barcos especiales que deben tener vigilancia militar para no ser atacados (Foto: captura de TV).

Para reparar los cables dañados se necesitan barcos especiales que deben tener vigilancia militar para no ser atacados (Foto: captura de TV).

Esto hace que se estén potenciando alternativas también desde Asia oriental (China, Corea o Singapur). Pero mientras tanto, ya hay dificultades en el ritmo normal de las comunicaciones. HGC Global Communications, con sede en Hong Kong, ya elaboró un plan para diversificar su tráfico por tres rutas. La primera manda los datos de Hong Kong a Europa a través de China continental, la segunda a través de Estados Unidos y la tercera, sigue utilizando los 11 cables que permanecen en funcionamiento por el mar Rojo.

El proceso de reparación de los cables, en tanto, tiene el mismo problema que se da en la superficie: los barcos que deben realizar las tareas necesitan la custodia especial de militares, básicamente de Estados Unidos y Gran Bretaña, para no ser atacados por los rebeldes hutíes.