En su mensaje, instó a los gobiernos y organismos internacionales a no desatender la asistencia humanitaria: “Intensifiquen los esfuerzos para proporcionar al menos lo esencial a la población, gravemente afectada por la crisis”.
A su vez, León XIV celebró el valor del deporte como herramienta de transformación social, describiéndolo como “una escuela de respeto y lealtad” que favorece la fraternidad y se opone “a toda forma de violencia y opresión”.
En el cierre del Ángelus, recordó la beatificación de Floribert Bwana Chui, joven mártir congoleño asesinado a los 26 años “por oponerse a la injusticia y defender a los pobres”. El Papa lo puso como ejemplo para los jóvenes de África y del mundo, a quienes recordó que en mes y medio comenzará el Jubileo. “Pidamos a María, Reina de la Paz, que interceda por todos los pueblos que sufren”, concluyó.