En el centro de las acusaciones se encuentra la estrecha relación del deshonroso duque de York con el condenado por delincuente sexual Jeffrey Epstein (se suicidó en la cárcel en 2019). El libro de Lownie detalla que Epstein una vez se refirió a sí mismo y a Andrew como "adictos sexuales en serie". Fue más allá, diciendo: "Por los informes que he recibido de las mujeres que hemos compartido, es el animal más pervertido en la cama. Le gusta participar en cosas que incluso a mí me resultan pervertidas".
El libro de Lownie cuenta que, durante un fin de semana en Bangkok, Andrew exigió que enviaran a más de 40 mujeres a su habitación de hotel, y un testigo afirmó: "A menudo, en cuanto una se iba, llegaba otra". El libro menciona al duque como un hombre "consumido por el sexo", que supuestamente se acostó con más de mil mujeres, desde estrellas de cine para adultos hasta trabajadoras comunes como camareras.
El libro contrasta con las declaraciones que en su momento hizo el príncipe Andrés en la cadena BBC, cuando intento defenderse del caso Giuffre. En esa oportunidad, negó cualquier encuentro y hasta dio características de problemas físicos, que por ejemplo, le impedían sudar al tener relaciones sexuales o hacer ejercicio.
los amores de Andrés
Casamiento con Sarah Ferguson y abusos con una menor. Las dos caras del príncipe Andrés. (foto: A24.com)
"Las relaciones atrevidas de Andrés"
Es fácil comprender por qué la Casa Windsor no quería que este libro llegara a la venta. Ente otras cosas, cuenta que Andrés también era "insaciable" en Palacio. El personal femenino procuraba evitar al príncipe por su comportamiento "abusivo".
Para eso vale uno de los testimonios del libro, una joven modelo de 20 años: "Quería tener relaciones sexuales atrevidas conmigo. No tenía límites. Me dijo que tenía un matrimonio abierto con su esposa". Su esposa era Sarah Ferguson, de quien luego se separaría.
Otro testimonio "real". La masajista Emma Gruenbaum, quien trabajó en Royal Lodge, describió a Andrés como un "abusivo constante" y dijo: "Ese no es un comportamiento normal en una sesión de terapia deportiva profesional". Exempleados del palacio se hicieron eco de la preocupación por su comportamiento, y una de ellas reveló que les advirtieron que se mantuvieran "alejadas de él".
Lownie revela que Andrés se sentía con total impunidad en Buckingham: "A veces entraba en las habitaciones del personal. Parecía que todos eran conscientes de su comportamiento, pero se hacía poco al respecto". El libro también incluye inquietantes acusaciones que involucran a Donald Trump, quien supuestamente le dio a Andrés una lista de masajistas tras una conversación grosera sobre mujeres.
El príncipe Andrés estuvo casado diez años con Sarah Ferguson (1986-1996). En el primer año, el príncipe le mostró a su esposa que no se detendría ante ninguna mujer que le gustara, cuenta este libro. Luego vino el escándalo con Giuffre que le costó el bochorno, la vergüenza y una fortuna millonaria en dólares (que puso "mamá") para no ir a la cárcel.
Desde entonces, no es más representante oficial de la corona. Pero por esas ironías del estilo británico, aún sigue en la línea sucesoria al trono que tiene su hermano mayor, el rey Carlos III. De todos modos, su trayectoria personal le quita cualquier chance real de poder ser, alguna vez, la cabeza del Reino Unido.