"Golpe" al bolsillo: una de las atracciones más famosas del mundo dejó de ser gratuita
Una ciudad europea guarda en su centro histórico una fuente que recibe millones de personas por año. Para "ordenar" las visitas, ahora impuso una resolución polémica. Vecinos y visitantes discuten la medida.
Una fuente y monumento de una ciudad dejó de ser gratuita (Foto: A24.com).
Los turistas llegan de todo el mundo para dos cosas fundamentales. Primero, verla personalmente y admirar su belleza en el conjunto de la ciudad milenaria. Segundo, y fundamental: revolear una moneda, de espaldas para que caiga en el fondo. La tradición dice que una moneda es para volver a esa ciudad; dos, para conseguir pareja; y tres, para casarse.
Pero desde el 2 de febrero de este año, se debe "pagar para tirar el dinero". Y la entrada, por módica que sea, según las economías de los visitantes, es un "adicional" inesperado. Son dos euros por persona que quiera bajar una breve escalinata para llegar hasta su borde, ponerse de espaldas y cumplir con esta tradición ciudadana. Eterna.
Pero los turistas, en estos dos días de implementación, han hecho saber su descontento, ya sea por las redes sociales, en persona a los controladores y policías y algo más. En este breve tiempo transcurrido, la cantidad de visitantes es sensiblemente menor. Al menos los que pagan para poder tirar más dinero a la fuente.
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¿De qué lugar en el mundo hablamos? La palabra "eterna" está puesta a proposito, para dar una pista clave. Se trata de la Fontana di Trevi, en Roma, la ciudad "eterna". Con la excusa de "ordenar" la incesante cantidad de turistas, en aumento desde el final de la pandemia, el municipio de Roma dispuso tarifar su entrada.
Hay que hacer una cola para pagar dos euros y llegar a la casilla de control -una carpita montada en el comienzo de la escalinata- para tener el derecho de bajar unos 9 escalones hasta su base. Allí se cumple con el ritual de lanzar de espaldas una moneda a la fontana, para que se cumpla el deseo de regresar a Roma, conseguir una pareja o casarse. Por supuesto que eso está acompañado por pasear de una punta a la otra de la fuente y sacarse fotos, selfies o de las tradicionales, según las ganas de los turistas.
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Saturada por el turismo, la ciudad de Roma cobra tarifa por tirar la mítica moneda en la fontana di Trevi. (Foto: Reuters)
"Ma, che cosa fai?"
"Pero, ¿qué hacen?", debe ser la pregunta que no solo en italiano sino en todos los idiomas del mundo preguntan los visitantes al llegar a ese lugar en el corazón de Roma. A partir del 2 de febrero de 2026, Roma puso fin a décadas de tradición gratuita para acercarse a la Fontana di Trevi y vivir uno de los ritos más icónicos de la ciudad.
La medida, eso sí, es casi universal. Es para turistas y no residentes de la capital italiana. El sector "tarifado" es el "catino" que rodea a la fuente. Por ahora, la plaza y la vista general siguen siendo gratuitas. Lo cual trae otro problema: ya se han visto a los primeros turistas revoleando monedas desde lejos, con el riesgo de que reciban un monedazo los que ya pagaron 2 euros para tener su "derecho al revoleo".
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Los controladores y los turistas, todos reunidos por los dos euros que cuesta llegar a la base de la Fontana di Trevi. (foto: A24.com)
Solución al turismo masivo o más "fuentes", pero de ingresos
Esa es la polémica del momento. Se ordena y limita en parte al turismo o, finalmente, la gente se acostumbra a la tarifa, que es baja y entonces entran más recursos al fisco. Tan solo en 2024 y 2025, más de 10 millones de visitantes pasaron por la zona, con picos diarios de 30.000 a 70.000 personas, complicando la gestión del espacio, la seguridad y la conservación del patrimonio.
Pero si ese nivel se mantiene, serán 20 millones de euros adicionales para la comuna de Roma. Que se suman a los casi dos a cuatro millones de euros que se retiran del fondo de la fontana, arrojados por los turistas.
El nuevo sistema de acceso tarifado fue precedido por un año de experimentos de control de flujo, que ya limitaban el ingreso con filas y pasillos direccionados. Ahora, esa experiencia se formaliza con barreras, molinetes y un ticket de 2 euros que, por suerte, puede comprarse online y evitar la cola.
Las reacciones de los visitantes son mixtas. Algunos turistas, celebran el cambio porque reduce la confusión y permite disfrutar del monumento con más tranquilidad, mientras que otros cuestionan la lógica de pagar por acercarse a un monumento histórico que siempre fue de acceso libre.
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La Fontana di Trevi, por sí sola, recibe 10 millones de turistas por año. (Foto: Reuters)
Una de las fuentes más famosas del mundo
La Fontana di Trevi no es un accesorio moderno ni una estructura aislada. El gran grupo escultórico fue diseñado por Nicola Salvi a comienzos del siglo XVIII y completado en 1762 por Giuseppe Pannini. Es un gigantesco exponente del barroco romano, integrado en la fachada posterior del Palazzo Poli, con esculturas en mármol que representan al dios "océano" y figuras alegóricas del agua y la abundancia.
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Algunos visitantes se preguntan si la fachada es “falsa” o si la fuente está montada como un decorado sobre el edificio. Lo cierto es que la integración entre la fuente y el Palazzo Poli fue diseñada intencionalmente: no es un adorno pegado, sino una fachada monumental que forma parte del conjunto artístico barroco original.
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Anita Ekberg y Marcello Mastroianni en la inmortal escena en "la Dolce Vita", de Fellini. ¿Y si les cobraban por filmar en el interior de la fuente. (Foto: A24.com)
¿Le habrían cobrado a Anita Ekberg?
La artista sueca inmortalizó con Marcello Mastroianni una escena mítica en la Fontana di Trevi. Ella se mete en la fuente y le dice a Mastroianni: "Ven aquí". Ella, vestida de noche, y él con un traje, se reunen en el interior de la fuente y se besan. Relizada en 1959 y estrenada en febrero del 60 también tiene un sentido especial para los amantes de Fellini este mes en el calendario. Por supuesto que no tuvieron que pagar nada.
Fellini imaginó esa escena para retratar a "su" Roma: seductora, decadente, nocturna y excesiva. Es la única excusa válida, para pagar dos euros. Así, sí.